Wednesday, July 29, 2026

LA "PAMPA INGLESA" Y LA GEOPOLÍTICA DEL DESPOJO: EL COLONIALISMO SIN DISPARAR UN TIRO



LA "PAMPA INGLESA" Y LA GEOPOLÍTICA DEL DESPOJO: EL COLONIALISMO SIN DISPARAR UN TIRO

Por Fernando Sosa

Dibujante, historiador y gestor cultural.

Existe un hilo invisible pero de hierro que une las antiguas expediciones hidrográficas y comerciales británicas en las costas patagónicas durante el siglo XIX con la actual avidez por derogar o flexibilizar la Ley de Tierras en la Argentina. Para comprender la naturaleza de la coyuntura contemporánea, es preciso desmontar la ficción de que los procesos de extranjerización territorial responden a "modernizaciones financieras" o a la mera atracción de inversiones. Por el contrario, nos encontramos ante la actualización de una matriz de dominación que Raúl Scalabrini Ortiz definió con precisión quirúrgica: la consolidación de un esquema neocolonial que no necesita desplegar tropas ni disparar un solo tiro para usufructuar el destino y las riquezas de una nación.

1. Las raíces británicas de la Campaña del Desierto

Mucho antes de que el general Julio Argentino Roca desplegara las remington del Ejército Argentino en la llamada "Conquista del Desierto" (1878-1885), la cartografía y los recursos de la Patagonia ya eran minuciosamente relevados por misiones británicas. Las expediciones de FitzRoy, King y Darwin, sumadas a los constantes reconocimientos comerciales en las riberas australes cuando el territorio aún estaba bajo control soberano de las comunidades originarias, no respondían a una simple curiosidad científica. Eran el trabajo de inteligencia exploratoria de un imperio en plena expansión industrial.

La oligarquía terrateniente argentina, que cristalizaría institucionalmente en la Sociedad Rural Argentina, no actuó como un actor verdaderamente autónomo, sino como la burguesía compradora y socia local del capital anglosajón. La expedición militar de Roca fue en gran medida financiada, pertrechada y orientada según las necesidades del mercado metropolitano británico. El resultado fue la incorporación de millones de hectáreas a un esquema de concentración latifundista donde las mejores tierras terminaron en manos de familias patricias y, de forma directa, de compañías de capital británico como la Argentine Southern Land Company (Compañía Tierras del Sud Argentino).

«El imperio británico no necesitó ocupar físicamente el territorio cuando logró que la elite local administrara sus recursos, trazara sus ferrocarriles hacia el puerto y garantizara la exportación de materias primas a cambio de su propia renta privilegiada.»

2. La Baring Brothers y la diplomacia de las finanzas

La genialidad del modelo imperial anglosajón en Sudamérica radicó en la sustitución de la conquista militar por el sometimiento financiero. A través del histórico empréstito de la Baring Brothers en 1824 y sus sucesivas reestructuraciones a lo largo del siglo XIX, la deuda externa funcionó como el verdadero yugo colonial. El diseño de la red ferroviaria no respondió a la necesidad geoestratégica de integrar las provincias o comunicar el interior con una visión federal, sino a la lógica extractivista: un abanico de rieles que convergía exclusivamente en el puerto de Buenos Aires para enviar carne y granos a Gran Bretaña.

En este engranaje, el poder militar y las elites conservadoras actuaron como los ejecutores internos de un diseño internacional trazado en Londres. Cuando la dirigencia de la Sociedad Rural o los voceros del capital concentrado ven con buenos ojos la entrega o venta de suelo patagónico a capitales extranjeros, no hacen más que rendir tributo a la génesis misma de su formación de clase. Para ese sector, el suelo patagónico nunca representó un espacio de soberanía inalienable, sino una mercancía disponible para la renta transnacional.

3. La derogación de la Ley de Tierras: La nueva conquista legal

Llegados al siglo XXI, la pretensión de derogar o flexibilizar las normativas que protegen el suelo patagónico, los acuíferos y las zonas de frontera representa la consumación de aquel viejo anhelo neocolonial. No se trata de un debate técnico o inmobiliario; es un problema de seguridad nacional y supervivencia geopolítica. La venta irrestricta de grandes extensiones a fondos de inversión extranjeros u oligarcas globales revalida la lógica de los enclaves privados.

Esta política de extranjerización se alinea de manera orgánica con la cesión de la navegación de nuestros ríos navegables, el alineamiento acrítico con los intereses geopolíticos anglosajones en el Atlántico Sur y la diplomacia de resignación respecto a nuestras Islas Malvinas. Desde los Acuerdos de Madrid en los años 90 hasta las medidas de desmantelamiento del presente, el objetivo es el mismo: la reprimarización absoluta de la economía argentina y la fragmentación de su integridad territorial.

Conclusión: La memoria como trinchera

Entender la historia en su larga duración —de más de 150 años de pulsión entre soberanía y coloniaje— nos otorga la lucidez necesaria para no dejarnos encandilar por discursos de eficiencia financiera o falsas modernizaciones. La tierra argentina no es un activo financiero negociable en un mercado internacional; es el sostén material de la Patria. Revelar la génesis de estos procesos es el primer paso de nuestra labor pedagógica y cívica para evitar que el país sea rematado en silencio.

LA MEMORIA HISTÓRICA COMO ANTÍDOTO CONTRA EL ODIO Y LA ENTREGA


En momentos de tanta saturación mediática, campañas enrarecidas en redes y un bombardeo constante diseñado para demeritar nuestra identidad nacional, siento la obligación cívica y ética de poner un freno, reflexionar y compartir una mirada histórica. No para alimentar polémicas vacías, sino para sanar el espíritu colectivo y entender dónde estamos parados.

Recientemente conversaba con mi madre sobre el impacto que generan ciertas manipulaciones digitales (como audios y videos generados con Inteligencia Artificial que circulan para instalar falsas narrativas y derrotismos sobre sucesos populares como el fútbol) y sobre el temor paralizante que muchas veces se busca inculcar en la sociedad. La generación de nuestros padres vivió en carne propia la persecución y el miedo en épocas oscuras; pero hoy, aunque los mecanismos de control no siempre vistan uniforme militar, operan mediante herramientas más refinadas: el espionaje, el disciplinamiento social, el ahogo económico y la desarticulación de la protesta. Frente a eso, el miedo no puede ser motivo de parálisis.

Al revisar en profundidad la obra documental de grandes maestros del cine político nacional —como Pino Solanas (Perón: La revolución justicialista, 1971) y Leonardo Favio (Sinfonía del sentimiento, 1999)—, queda al descubierto una verdad ineludible: los momentos que atravesamos no son un "castigo divino" ni una tragedia inédita, sino la repetición de un ciclo histórico.

Como estudioso de la historia argentina y de nuestros procesos políticos, no hablo desde el dogmatismo. Vengo de una tradición política distinta y mantengo una mirada crítica. Sin embargo, comprender la historia exige la honestidad intelectual de reconocer la magnitud de líderes populares como Juan Domingo Perón o Cristina Fernández de Kirchner. Gusten o no sus formas, hayan sido votados o no, son figuras centrales que encarnaron proyectos nacionales y que, por esa misma razón, enfrentaron los mismos embates que la Argentina sufre desde la época colonial.

La matriz del conflicto tiene más de tres siglos y un enemigo geopolítico claramente identificado en la injerencia anglosajona e imperialista:

  1. El péndulo de la proscripción y la persecución: Desde el embajador Spruille Braden en el 45, la proscripción de Perón tras el golpe del 55 y el derrocamiento de Arturo Illia por enfrentarse a los poderes corporativos y farmacéuticos, hasta el uso del aparato judicial y mediático contemporáneo para descabezar referencias populares. Cuando el poder económico no puede imponerse en las urnas, apela a la cancelación del jugador.

  2. El ataque a la autoestima colectiva: Intentar reducir a 47 millones de argentinos al estigma de "corruptos" o "tramposos", o desmerecer las alegrías populares (como el fútbol) a través de campañas de odio en el extranjero, no es casualidad. Buscan romper el orgullo y la unión para que aceptemos resignadamente la entrega de nuestros recursos naturales y nuestra soberanía.

  3. El canto de sirena de la ignorancia: La falta de formación e investigación histórica nos condena a tropezar con las mismas piedras. Creer en falsos salvadores o en mitos caducos sobre nuestra identidad (como pretender encasillar a la Argentina únicamente en "los barcos", invisibilizando el crisol del interior y nuestras raíces mestizas e indígenas) es entregarle argumentos al extranjero para ridiculizarnos. Y peor aún: cuando desde las más altas vocerías del Estado se proyectan discursos desequilibrados o serviles afuera, se termina consolidando una imagen contraproducente para todo el pueblo.

Argentina no es la caricatura que construyen los algoritmos ni la prensa maliciosa. Somos una nación con problemas, aciertos y complejidades, exactamente igual que cualquier otro país del mundo. La diferencia es que poseemos un patrimonio histórico y una capacidad de resiliencia gigantesca.

No alimentemos el algoritmo del odio. Dejemos que su propio veneno los consuma. Nuestro deber cívico, nuestro modo de hacer patria hoy, es estudiar nuestra historia, cultivar el pensamiento crítico, proteger a la familia y crear desde el arte y la verdad.

La memoria popular es más profunda y duradera que cualquier coyuntura. Esto también pasará.

~ Fer Sosa


Monday, July 27, 2026

Los Monstruos del Exilio Interno

 




Los Monstruos del Exilio Interno
Belgrano, Buenos Aires, año 1982.
Tengo apenas seis años y apenas sé deletrear. No entiendo del todo por qué tuvimos que dejar Córdoba a las apuradas, ni por qué nos escondemos en este departamento porteño que no es el nuestro. Para un chico de mi edad, las palabras "dictadura" o "persecución" no cobraron un real significado hasta ese momento, pero el miedo se sentía en el aire desde hacía unos años, cuando la militancia de mi viejo hizo que todo cambiara en nuestra vida diaria. Había un peligro latente que, aunque no lo entendía del todo, convivía con nosotros, aunque muchas veces lo disimuláramos adoptando a esos compañeros del PST como "tíos postizos" con nombres ficticios para no levantar sospechas ante un toque de queda. Todo parecía un juego, pero no lo era. Se respiraba en los susurros de mis viejos, en esa mudanza apresurada de noche, casi huyendo, y en el posterior arribo a la gran urbe que es Buenos Aires, que era como estar en un mundo surreal para un pibe nacido en la tranquila Córdoba de mediados de los 70. Para mí, la compañera de militancia de mi papá es simplemente "La Muñi", y los desconocidos que nos abren sus puertas son "tíos adoptivos", parte de un teatro necesario para sobrevivir en la clandestinidad.
Un año atrás, una de esas tantas conexiones secretas de "La Muñi" me había llevado a conocer a un pintor clásico. En su taller, rodeado de óleos y olor a trementina, descubrí un universo que me fascinó para siempre: los monstruos clásicos. Quedé hipnotizado por las miradas trágicas de Drácula, Frankenstein y el Hombre Lobo. Eran criaturas aterradoras, sí, pero también seres incomprendidos que huían de un mundo que los perseguía.
Quizás por eso me aferré tanto a Hulk y a Batman. En mi cabeza de niño, ellos eran mis héroes porque entendían lo que era vivir en las sombras, ocultando una identidad para protegerse. Sentía una conexión profunda, casi dolorosa, con David Banner. Me entristecía profundamente lo que le pasaba; esa fatalidad de vivir huyendo, cargando su bolso por la banquina de la ruta mientras sonaba el piano melancólico de The Lonely Man. Esa soledad del final de la serie era, en secreto, un espejo de la mía.
Hoy, refugiado en este apretado departamento de Belgrano, encontré un oasis en una mesa de saldos. Hay una revista de Don Miki que puedo leer bastante bien porque tiene letras claras e imprentas. Pero al lado hay un cómic de Batman de la Editorial Novaro que me cuesta un Perú. Las letras están apretadas, escritas a mano con modismos mexicanos extraños que no terminan de salirme de corrido. Pero no me importa. No necesito leer las palabras porque los dibujos me hablan directamente.
Me subo a la cama paraguaya de Jorge y, balanceándome en ese rincón prestado, abro el cómic. Me encuentro con los lápices hiperrealistas de un artista que años más tarde sabré que se llama Neal Adams. En las páginas centrales, un hombre común sufre una transformación espantosa y dolorosa en un laboratorio oscuro. Veo cómo se toma la cabeza, cómo sus facciones se deforman, cómo el pelo rústico le brota por el cuerpo y la ropa se le rasga bajo la luz de la luna llena.
Todavía no conozco al personaje de Man-Bat; durante un tiempo até cabos y decía que podía ser él, ¡pero no! Es el mismo Hombre Lobo salido en un número de Batman de 1974 dibujado por Neal Adams. Me voló la peluca: era una escena cruda, terrorífica, nada que ver con las edulcoradas animaciones que veía en la tele. Así que mi mente, alimentada por los cuadros que vi en Córdoba, une los puntos de inmediato. Es el Hombre Lobo, me digo, maravillado y asustado a la vez. No sé qué hace Batman persiguiendo a un licántropo en un techo lluvioso, pero la fuerza de ese dibujo, con sus sombras dramáticas que parecen pinturas al óleo, me rescata por un rato de la realidad.
Yo ya conocía a Batman. Lo veía en los dibujos de los Superamigos y pasaba horas raspando con una lapicera aquellos famosos Kalkitos, pegando las figuras transferibles sobre el escenario de cartón de la Baticueva. Mi imaginación tejía historias constantemente, volaba. Creo que en esos días exactos, colgado de la cama paraguaya de Jorge, nació mi fascinación e identificación con esos dos personajes en particular y por los monstruos clásicos. Primero fue el miedo; después, la fascinación y una curiosidad indomable.
Afuera, la Argentina vive sus días más oscuros y mi familia simula una vida que no es la suya para salvarse. Pero acá adentro, tratando de comprender y descifrar esas poderosas imágenes de Neal Adams, soy solo un chico. Por unas horas, el embole del encierro y el miedo se disipan. Le debo muchísimo a esos personajes. Por ellos entré al mundo de la historieta de superhéroes y, gracias a Miki, al de los clásicos de Disney, que junto con las historietas del Gordo y el Flaco (Laurel & Hardy) o las del payaso Bozo, me tendieron una mano para cruzar ese momento tan crudo.
El arte, la imaginación, el dibujo y la historieta, por sobre todo, me salvaron.

Friday, July 17, 2026

Apertura de la MACL (Universidad de British Columbia)

 



HOY SE EXPONE EN CANADÁ 🇦🇷🇨🇦🎓

Arranca formalmente el evento de la MACL en la Universidad de British Columbia, y es un orgullo inmenso estar participando hoy y mañana como expositor con mi ponencia "La historieta como el libro educativo del futuro".

Llevar el análisis de la narrativa gráfica y nuestra teoría de la Soberanía Visual a uno de los centros académicos más prestigiosos de América del Norte es un hito hermoso en este camino de gestión cultural e investigación. Es plantar bandera con nuestra identidad, nuestra voz nativa y nuestra forma de ver la educación del futuro en las ligas mayores.

Un agradecimiento gigante a todo el comité por la invitación y el espacio. ¡El sur también investiga, propone y pisa fuerte! 🚀📚

#UBC #MACL #BritishColumbia #HistorietaArgentina #GestionCultural #ComicEstudios #Investigacion

🎭 Selección Oficial de Übermensch en Metropolis

 




¡SELECCIÓN OFICIAL! 🎬🔥

Qué tremenda alegría compartir que Übermensch en Metropolis fue seleccionado oficialmente para los Filmmakers Sessions Volume 8.

Seguir llevando nuestras producciones visuales e historias a pantallas internacionales es un empuje enorme. En una época donde crear de forma independiente es un desafío diario, este reconocimiento valida cada hora de laburo, cada trasnochada y la convicción de apostar por una identidad visual propia.

¡Gracias a la organización por el espacio y a todos los que bancan el aguante de este lado! A seguir produciendo. 🥂✨

#FilmmakersSessions #CinemaIndependiente #CineArgentino #Ubermensch #Animacion #SoberaniaVisual

 

https://www.imdb.com/es-es/title/tt41635478/mediaviewer/rm2866005762/?ref_=tt_ph_1

Wednesday, July 01, 2026

Doradilla cuarto finalista en festival de Serbia

 ¡OFICIAL! ¡DORADILLA EN CUARTOS DE FINAL EN EUROPA! 🇷🇸🇦🇷🛰️


Me llena de un orgullo tremendo confirmar que Doradillo ha sido seleccionado oficialmente como Cuartofinalista (Quarter-Finalist) en el AI FilmFest Serbia 2026, organizado por la Facultad de Artes Contemporáneas de Belgrado (FSU).


El jurado internacional evaluó más de 1.700 obras de 126 países, y es un honor inmenso que esta animación hecha a pulmón, a base de puro ingenio, herramientas gratuitas y soberanía visual desde Córdoba, esté entre las elegidas para representar el futuro de la narrativa y la tecnología aplicada al cine.


📅 ¿Cuándo se proyecta?

El próximo sábado 4 de julio de 2026 a las 16:30 (hora de Serbia). El evento se realizará en directo en Belgrado y se transmitirá en vivo para todo el mundo a través del canal oficial de YouTube de la FSU.


Ver que el "Cóndor Milenario" metió este tremendo viaje hiperespacial y se mide a la par de grandes producciones mundiales es la confirmación de que con pasión, una buena idea y perseverancia, no hay fronteras tecnológicas que nos frenen.


¡Muchísimas gracias a todos por el aguante de siempre! Nos vemos el sábado en la transmisión global. 🤖✨🌌

@fsubeograd


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