Saturday, June 14, 2025

Hablemos sobre educación: Cuando la verdad incomoda, pero el tiempo me dio la razón

 



Cuando la verdad incomoda, pero el tiempo me dio la razón

Por Fernando Gabriel Sosa

Fui visionario incluso cuando muchos creyeron que exageraba.
Años atrás, discutí con docentes, directivos y profesores del colegio primario de mi hija.

¿Por qué? Porque ella tenía todos los méritos para ser abanderada: las mejores notas, la mejor compañera, esfuerzo constante desde el jardín hasta octavo grado.

¿El motivo por el cual se lo negaban?
Una falta, producto de que su madre no podía llevarla a horario. No una falta de compromiso, ni de capacidad. Una falta humana.
Y lo más doloroso: la bandera fue entregada a una alumna recién llegada, sin el mismo recorrido ni esfuerzo.

Les dije, en su cara:
“Ustedes están nivelando para abajo. Están castigando al que se esfuerza. No están siendo justos.”

No se lo esperaban. No por ego, sino porque muchos están acostumbrados a padres que se resignan.
Yo no me resigné. Exigí justicia. No por privilegio, sino por derecho.

Y no fue la única vez. En la secundaria también fue dejada de lado, a pesar de su mérito académico sostenido. El bullying, la discriminación, el prejuicio la corrieron de su lugar. Pero la verdad siempre estuvo del lado de ella. Y lo supieron. Me lo dijeron. Pero ya era tarde.

Una lucha que trasciende lo personal

Mi lucha no es solo por mi hija, sino también por mí y por todos aquellos que enfrentan la invisibilización y la falta de reconocimiento en ámbitos educativos y culturales. Esta lucha nace de una profunda convicción, casi una fe, en que la educación y la cultura tienen el poder de salvar al ser humano. Creo firmemente que cuando una persona es valorada, reconocida y respetada, puede crecer y convertirse en agente de cambio.

Por eso insisto en que las instituciones —sean educativas, legislativas o culturales— tienen la responsabilidad ineludible de reconocer a quienes se destacan, porque son esas personas las que después representan el mundo y marcan la diferencia.

Lo que viví con mi hija fue una muestra clara de que, cuando no se premia al mérito y se discrimina, se traiciona la esencia misma de la educación. Eso no solo daña al individuo, sino a toda la sociedad.

Cuando la verdad incomoda, el tiempo da la razón

Hoy escucho a educadores y comunicadores decir que el sistema está en crisis, que los estudiantes no comprenden textos, que se niveló para abajo durante años, que hay que ajustar, revisar y repensar.

Justamente, en el programa de Radio Suceso llamado Hablemos de Educación, está invitada la licenciada Micaela Gisbert, quien está reforzando todo esto que yo he dicho: que la cuestión no es solo académica sino social. Que muchos docentes no estaban preparados, que se niveló para abajo, y que esta problemática atraviesa toda la sociedad. Que incluso muchos padres fomentan esta dinámica negativa, la falta de respeto hacia el docente, y que los propios docentes, por distintas razones, dejaron que esto sucediera.
Ahora se están viendo las consecuencias de todo eso, y es urgente actuar con responsabilidad y conciencia.

Yo lo dije mucho antes.
No lo dije gritando desde la tribuna. Lo dije mirando a los ojos a quienes tenían el poder de cambiar las cosas y no lo hicieron.

No fui cómodo. Fui justo.
Y por eso volvería a hacerlo. Porque esa es mi forma de actuar.
No me callo ante la injusticia.
No entrego la dignidad de mis hijos ni de ningún pibe vulnerable para quedar bien con nadie.

Hoy, algunos de esos docentes y directivos reconocen lo mismo que yo dije hace años. Y me doy cuenta de que tenía razón.
No lo digo por ego. Lo digo porque cuando uno defiende lo justo, tarde o temprano, la historia lo reconoce.

Enfrentando la hipocresía del sistema educativo privado: Una batalla por la igualdad y la justicia

Las cosas que yo dije en ese momento, esta licenciada que es periodista, educadora y especialista en educación, lo está confirmando hoy. Y yo me anticipé, porque ya en fines de 2014, hace casi 11 años, veía claramente esta realidad y por eso enfrenté al poder.

Después tuve que enfrentar también al sistema educativo de los colegios privados, como en la secundaria, donde pasó lo mismo: cómo se lavaron las manos, cómo no acompañaron al alumno ejemplar, y cómo se generaron camarillas que fomentaron el bullying para sacarlo del medio. En comunidades cerradas, como la armenia, esto fue aún más hipócrita: si eras armenio o venías de una familia con recursos, recibías un trato preferencial; si no, quedabas excluido.

Yo pagaba religiosamente la cuota con mi sueldo, y mi esfuerzo valía igual que el de aquellos que tenían dinero y muchas veces no pagaban. Esa injusticia es la que yo enfrenté y sigo enfrentando, porque no puede haber educación de primera y de segunda, ni privilegios ni discriminación por clase social.

Al final, las instituciones tuvieron que hacerse cargo de sus errores. La hipocresía que tanto critiqué fue puesta en evidencia, y mi lucha personal se convirtió en un triunfo contra la indiferencia y el silencio cómplice. Hoy puedo decir con orgullo que resistí, que señalé lo injusto y que esa verdad fue escuchada, porque la justicia no puede esperar y el mérito debe ser reconocido, siempre.

⭐ Cierre con broche de oro: Coherencia, lucha y verdad

Todo cierra. Como un círculo perfecto que no deja cabos sueltos, cada acción que emprendí en defensa de mi hija fue también una defensa de mis propios valores, los que hoy sigo sosteniendo con la misma fuerza en la Universidad Pública de Córdoba.

Porque la causa es una sola: la injusticia. Y lo que enfrenté entonces —cuando me planté por mi hija, cuando denuncié el castigo al mérito, cuando resistí la hipocresía de los sistemas educativos, tanto públicos como privados— lo vuelvo a enfrentar hoy, pero desde otro lugar. Ya no como padre solamente, sino como actor directo, como estudiante, como voz que no se deja silenciar.

Me puse yo en el lugar del conflicto, no por gusto, sino por convicción. Para que a ella no le pasara, primero. Y cuando me tocó a mí, no esperaron encontrar a alguien que se iba a rendir ante notas punitivas o filtros injustos. Se toparon con alguien que los enfrentó. Y eso soy yo: el mismo tipo, la misma causa, la misma coherencia.

Y ese es mi verdadero logro: ser consecuente con lo que pienso, con lo que siento, y con lo que hago. El tiempo, la historia y ahora también los discursos de quienes antes callaban, me están dando la razón. Pero lo más importante no es tener razón, sino no haber claudicado.

Y eso, para mí, vale más que cualquier medalla.

🏅



Una causa mayor, un compromiso de vida

Esta lucha también es un acto de coherencia y compromiso con una causa mayor: que nadie sea invisibilizado ni discriminado por razones ajenas a su esfuerzo y calidad humana. Que la educación y la cultura sean caminos hacia la dignidad y la justicia social, no solo palabras vacías.

En este camino, encuentro respaldo en profesionales como la Licenciada Micaela Gisbert, quien en sus reflexiones sobre la práctica educativa y social confirma que no se trata de casos aislados, sino de problemáticas estructurales que deben transformarse.

Este testimonio, esta historia, es parte de mi bitácora y de mi legado. No solo para dejar constancia de lo vivido, sino para inspirar y convocar a una reflexión profunda sobre cómo queremos que sea la educación y la cultura de nuestro país.

Porque si no luchamos por que se reconozca lo justo, estamos permitiendo que la injusticia sea la norma.


🏛️ El capítulo que no pudieron borrar Redención global, reconocimiento y memoria viva

 



🏛️ El capítulo que no pudieron borrar

Redención global, reconocimiento y memoria viva

Durante años intentaron silenciarme. Invisibilizarme. Borrarme del mapa cultural, profesional y hasta humano.
Usaron la indiferencia como arma, la calumnia como veneno y el olvido como castigo.

Pero no pudieron.

Hoy, no solo sigo en pie: mi nombre, mi obra y mi historia fueron inscritos oficialmente en los archivos de la memoria universal.
Y con esa validación, sellada por la Deutsche Nationalbibliothek y el sistema internacional VIAF, se cierra el ciclo más duro de mi vida: el de haber sido castigado por decir la verdad, y sobrevivirlo.


📚 Validación internacional: cuando la historia da la razón

La Biblioteca Nacional de Alemania me reconoce como:

  • Dibujante consagrado

  • Guionista, ilustrador y animador

  • Cineasta, editor y creador visual

  • Gestor cultural de alto nivel

  • Impulsor de leyes y espacios con impacto real

  • Pedagogo crítico, formador y pensador

  • Actor comprometido con la memoria y los Derechos Humanos

No es un diploma. No es una palmadita simbólica.
Es un acto de legitimación profunda. Un “estás en la historia”.
Es la validación de que todo lo que hice —con las uñas, el alma, y muchas veces en soledad— no fue en vano.

Estuve en los márgenes, sí. Pero nunca fuera del mapa.
Solo hacía falta que alguien —desde otra geografía, con otra mirada— lo viera sin prejuicios.


🌱 Legado, reparación y verdad

Fui más que un artista: fui un constructor.
Donde otros criticaban, yo proponía.
Donde muchos callaban, yo creaba.
Donde otros negociaban silencio, yo persistía con verdad, con obra, con hechos.

Formé generaciones. Abrí puertas. Abracé causas. Di voz a los que no la tenían.
Y lo hice con herramientas nobles: la tinta, la palabra, la imagen, la ley, la memoria.

Fui actor en el campo de batalla cultural.
No por ego, sino porque no soportaba ver injusticias siendo testigo mudo.
Y aunque me tocó pagar precios muy altos —el aislamiento, la traición, la invisibilización— seguí creando.


🛡️ Redención, no revancha

Esto no es revancha.
Es reparación. Es redención.
Es el momento en que la historia me devuelve la dignidad que otros me negaron.

Y lo digo sin odio, sin rencor, sin dramatismo.
Lo digo con la claridad de quien sobrevivió al juicio social, a la estigmatización, al destierro simbólico, y hoy está de pie, más lúcido, más sabio y más fuerte.

Porque no me destruyeron.
No me silenciaron.
Me consagraron.


🔥 Porque el futuro me pertenece

Este no es el final. Es un nuevo principio.
El cierre de un ciclo y la apertura de otro: uno donde la herida se transforma en cicatriz sagrada.
Uno donde la voz que incomodaba ahora inspira.
Donde la obra que se despreciaba ahora se preserva.
Donde el que fue descartado ahora queda inscrito en el sistema internacional del conocimiento.

De Córdoba al mundo.
Del barro a la consagración.
Del silencio a la memoria global.

Y lo mejor: aún no escribí mi obra más importante.


📎 Identificadores de Autoridad:


Conflictos de intereses: cuando no pueden contigo, intentarán silenciarte y desaparecerte

 



No me callo más. Que digan lo que quieran, pero yo ya no me quedo en silencio para que otros sigan campantes mientras a mí me usaron, me descuartizaron y me lapidaron en medio de la plaza, como a Túpac Amaru.

Durante diez años aguanté en silencio. No me enfermé, pero casi. Tuve que ir al psicólogo. Me costó la relación con mi pareja, que ya venía de idas y vueltas, pero esto terminó de cavar la fosa. Hay traiciones que duelen, y no te imaginás cómo. Más cuando uno puso el corazón en cada acto. Cada cosa que hice la hice por amor, no por guita. Entonces que me ningunearan, que se limpiaran con mi trabajo y después me robaran lo que era mío… fue como sentirme violado. Como si me mearan y se cagaran encima mío.

No quiero lástima. Esto no es resentimiento. Esto es justicia. Porque el veneno por dentro te mata. Yo prefiero vomitar verdades. Y si eso incomoda, que incomode. No voy a silenciarme más. Ya no hablo desde el dolor. Hoy lo digo desde otro lugar. En ese momento estaba en carne viva. Con todo el dolor del mundo. Atravesando la traición de colegas, el bullying, la separación con quien era mi compañera, y ese enorme vacío que me quedó en el pecho. Una angustia que no me olvido más. Pero ya no me daña. Eso hubieran querido. No hay peor cachetada para ellos que ver que, pese a todo, aquí estoy: fuerte, sano, con logros. Y no necesité de ellos.

Eso me coloca en otro nivel. Nunca fui un cobarde. Pero supe que si me seguía exponiendo me iban a terminar de sepultar. Así que me rearmé. Y para dar vuelta una página, primero hay que sanar. Y para sanar, hay que saldar cuentas pendientes. No con rencor: con claridad. Hoy ya no me dañan. Me reí último, y mejor.

Fijate qué ironía. Justo cuando este tipo que me usó y me descartó —el que me convocaba a disertar en la FCC cuando le servía, pero después ni se mostraba en la foto conmigo— me dice por privado que no cree que nadie merezca un Doctorado Honoris Causa (salvo Stuart Hall, Ramonet, Mattelart), justo ahí me entero que en Alemania me validaron. Que me reconocieron oficialmente en el sistema GND y me protegieron de futuras eliminaciones de Wikipedia. Que me otorgaron la categoría BIAF como persona destacable. Mientras acá me invisibilizaban, allá me blindaban.

Fueron ellos, los bibliotecarios alemanes, los que decidieron crear la entrada de Fernando Gabriel Sosa, sacando la mención a “Nano” para evitar que me vinculen con la persecución que sufrí en la Wikipedia en español. Me sacaron la marca, la mancha. Ellos sí entendieron que no era autobombo. Que había sido sistemáticamente silenciado. Que lo que yo contaba era real. Que no era un conflicto de intereses, sino un conflicto de poderes.

Y por eso también busco visibilización institucional. No por egolatría, sino por resguardo. Porque si no estás en la historia, no existís. Y los que se quedan con los galardones no son los que hicieron el trabajo, sino los que supieron venderlo, aunque fuera robado. Los que me invitaron para figurar, pero por detrás operaron para que nunca más pudiera pisar esos espacios.

Me acuerdo cómo se escudó en que estaba enfermo, jubilado, que no podía. Pero 17 horas antes estaba de risas con sus “compas”, hablando del Eternauta. De historietistas. Pero al que hacía las historietas en Córdoba, lo ninguneaban. Te invitan con una mano y te ponen zancadilla con la otra. Todos hipócritas. Y él, uno más.


Epílogo: El complot de los idiotas

¿Sabés lo que más me jodió? Que ellos se quedaron con esos lugares. Que se complotaron. Como en ese libro que alguna vez me citaron: “Cuando una figura logra escapar de la cárcel, habrá señales: los idiotas se complotarán para hacerle la vida imposible.” Eso pasó acá. Fue el complot de los idiotas.

Y sí, fue duro. Pasaron separaciones, rupturas, temas de salud, de todo. Una década de resistencia. Pero heme aquí. Hablando con vos. Con otro temple. Planificando mi futuro. Reconocido en otros ámbitos. Estudiando. Avanzando en mi carrera. Con la conciencia tranquila y el corazón en paz.

Ahora estoy en otro lugar. Como en el campo: para cosechar hay que sacar la hierba mala. Y yo ya la saqué. Inclusive a personas que decían quererme. Hoy esa tierra es fértil. Curtida. No muerta. Ahora síembro cosas buenas. Y de este campo fértil van a salir cosas que van a florecer. Porque lo peor ya pasó.

Ahora viene lo mejor para mí.


Postfacio: Por el linaje que me sostiene

Este texto no es sólo una catarsis. No es un grito aislado ni un acto de revancha. Es una declaración de existencia. Es una reparación. Y es, sobre todo, una ofrenda.

A mi padre, que dio todo por sus ideas y no pudo contar su verdad. A mis abuelos, Miguel e Inés, que dejaron una huella de esfuerzo, de amor, de ejemplo. A mi madre, que sostuvo. A mi hija, que heredará.
A todos ellos, que no están físicamente pero viven en mí, en cada palabra que hoy escribo, este texto les pertenece.

Yo sobreviví a la traición. A la calumnia. A los intentos de invisibilización. A la zancadilla de los mediocres. Y aquí estoy. No para rendir cuentas, sino para cerrar un ciclo. Y para abrir otro. Donde no hay rencor, sino lucidez. Donde no hay venganza, sino siembra.

Lo que hoy florece en mi vida, no es casualidad: es el fruto de haber limpiado el campo, de haber quitado la maleza, y de haber regado con verdad, con memoria, y con coraje.

Ya no tengo que probar nada. No busco aprobación. No necesito exponerme.
Ahora sólo quiero lo que me corresponde: reconocimiento y paz.

Porque mi historia —y la de ellos— ya está escrita.
Y a través de mi huella, viven ellos.
Y con cada paso que doy, camina el linaje que me sostiene.

"He pecado, pero ya pagué. Purgué mi culpa. Ya no debo más."

"No pedí ese dolor, pero lo atravesé. Y si erré, fue como humano. Lo asumí. Lo reparé. Lo solté."

"He generado más dharma que karma. Y eso equilibra todo."


https://youtu.be/c9QjYBMc-cY?si=EDbDwuhAn8xCbm7d

Friday, June 13, 2025

Ni santo ni demonio: la chispa rebelde que ilumina desde adentro


 Introducción

En este espacio que uso como catalizador de ideas, reciclador de pensamientos y borrador de ensayos, quiero compartir una reflexión que me atraviesa profundamente. No busco certezas absolutas ni respuestas cerradas, sino abrir un diálogo interno y externo sobre la experiencia humana, la espiritualidad y la rebeldía que nos impulsa a ser más.

El peso de los dogmas y la búsqueda de redención
No me siento atado a dogmas ni creencias rígidas que aprisionen el pensamiento y el alma. Mi búsqueda es otra: una redención que no nace del castigo ni del pecado original, sino del anhelo sincero de encontrar un sentido auténtico en esta vida. Porque vivir solo para sufrir o preocuparnos por lo superficial no es suficiente.

La chispa divina y la ilusión del sistema
Dentro de cada uno de nosotros habita una chispa sagrada, un fragmento de ese todo eterno del que formamos parte. No somos errores ni parias, sino portadores de una luz que el sistema —construido para que olvidemos— intenta ocultar. Vivir esta existencia como si fuera un infierno es parte de esa ilusión.

Rebelde con causa: recordar, despertar, iluminar
Mi camino es un acto de rebeldía consciente: recordar esa chispa, despertar el ser y ayudar a otros a hacer lo mismo. No me identifico con etiquetas de santo ni demonio, sino como un portador de fuego que transforma desde adentro, con valentía y humanidad.

Cierre
Este ensayo es una invitación a cuestionar lo impuesto, a mirar hacia adentro y a descubrir la luz que cada uno lleva. Porque solo desde ese despertar podremos trascender el miedo, la ignorancia y las cadenas invisibles que nos limitan.

Luz&Fer — Ni santo, ni demonio, solo luz.

Bitácora del artista silenciado: dejar de callar, recuperar la voz

 

"El fuego de la antorcha en ell libro del Capitán Kirk es una metáfora perfecta para mi camino. Es el fuego de Prometeo, sí, el que roba la chispa divina para entregársela a los mortales —y lo hace sabiendo que eso le traerá castigo."


Bitácora del artista silenciado: dejar de callar, recuperar la voz

No voy a desperdiciar ni una sola palabra de todo lo que estoy viviendo, pensando y compartiendo. Cada conversación, cada reflexión, se recicla. Se convierte en combustible. Porque todo esto tiene un propósito.

Este blog se ha transformado en bitácora de resistencia, en diario íntimo pero público, en testimonio de un artista que eligió dejar de callar. Porque callar, lo aprendí a fuerza de golpes, enferma. Te carcome por dentro más que cualquier crítica. Y ya está. Ya pagué el precio.

Fui silenciado. Me corrieron de los espacios que yo mismo ayudé a construir. Me invisibilizaron. Me bulinearon. Me dejaron afuera. Pero el costo ya lo pagué. Ya no temo como antes. Mi hija está más grande. Mi vieja me banca. Y yo, con 50 pirulos, ya no estoy para caretearla. No tengo nada que perder, y sí mucho que recuperar.

Durante años mantuve el bien colectivo como bandera. Pero eso no puede ser excusa para dejarme afuera. No puede ser la coartada de otros para borrarme. Así que, si nadie me da el crédito, me lo voy a dar yo mismo. Porque no es ego. Es justicia. Es memoria.

No es queja. Es valentía.

Esto que puede sonar ácido, duro, crítico o quejoso no es más que un acto de sanación y de verdad. Las cosas hay que decirlas como son, y para cambiar lo que duele hay que hablar, no callar.

25 años sin claudicar. Nunca busqué un puestito. Nunca entregué mi integridad por un lugar en la fila. Nunca jodí a nadie. Construí, creé, propuse y resistí.

Por eso tengo la autoridad moral para decir lo que digo. Porque lo mío es intachable. Porque mi proyección internacional me validó sin pedir permiso. IMDB. Wikipedia. Sellos VIAF y GND. Ahí está. Me blindaron desde afuera. Ya gané donde el mérito cuenta.

Ahora solo queda una pregunta que ya no es para mí, sino para ellos:

"Yo ya fui validado globalmente. La pregunta no es si yo lo merezco, sino si ustedes están a la altura de reconocerlo."

Estoy en órbita. Estoy de vuelta. Y esta vez, saben quién soy.






🎭 Populismo cultural y arte popular: la hipocresía institucional al desnudo

 


Por Fernando Sosa

Hay una gran diferencia entre arte popular y populismo disfrazado de cultura popular.
Y esa diferencia no es estética, ni técnica: es ética y política.

Porque el arte popular de verdad no se baila con el dedo levantado ni se reparte en flyers con logos oficiales. El arte popular nace en el barrio, en la calle, en los talleres sin recursos, en los músicos que se rompen el lomo para grabar un demo o sostener una banda, en los artistas que se autofinancian, que tocan a pérdida, que crean desde la precariedad sin esperar nada a cambio.

Mientras tanto, muchos que ocupan cargos institucionales viven como si fueran gestores culturales... pero no gestionan nada. Están sentados sobre escritorios, cobrando sueldos, sin haber generado una sola idea propia. A muchos los he visto de cerca. Algunos se llenan la boca hablando de inclusión, de participación, de arte emergente. Pero en los hechos, lo que hacen es reproducir el círculo cerrado del amiguismo, la obsecuencia y la comodidad.

El mundo del revés: artistas que pagan por tocar

En Córdoba —como en tantas partes— pasa lo impensado:
Músicos que tienen que pagar para tocar en un bar, poner su equipo, traer su público, moverse como productores y promotores... solo para que los dueños del local “les presten el espacio”.
O festivales que se llaman “populares” pero le asignan al metal, al punk o al rock independiente un escenario al costado, al lado de los baños químicos.
Eso no es arte popular.
Eso es discriminación cultural con marketing institucional.

Si estuviera en el lugar de ellos

Si yo tuviera un lugar real de poder, no se armarían espacios para que siempre toquen los mismos. Se crearían escenarios rotativos, circuitos reales, fondos transparentes, convocatorias abiertas.
Se priorizaría al músico local con trayectoria. Al que no tiene “amigos” en el gobierno pero tiene obra, esfuerzo y calle.
No se vendería cultura empaquetada en “ferias gourmet” con cuarteto de fondo como única expresión artística autorizada.
Habría espacio para todas las músicas, todas las voces, todos los lenguajes. No solo para lo que garpa en votos.

En otro país serio, sería otra historia

Lo digo con la frente alta:
En cualquier otro país con una política cultural seria, yo estaría en un cargo real, gestionando, diseñando políticas, dando lugar a los que no tienen lugar.
En lugar de eso, acá tengo que remar en dulce de leche, con tipos acomodados en planta permanente que me robaron ideas y se las adjudicaron como propias.
El Comicazo, por ejemplo, no fue fruto de esos burócratas que están sentados cobrando un sueldo en la Agencia Córdoba Cultura o en áreas municipales. Fue mi idea, mi gestión, mi esfuerzo. Ellos estaban rascándose. Y cuando vieron que algo funcionaba, lo tomaron como suyo, sin ni siquiera tener la decencia de reconocer quién los sacó de la modorra.

Eso no es solo falta de ética. Es choreo institucionalizado, avalado por la burocracia que reproduce y premia la obsecuencia, no la creatividad ni el mérito.
Y lo digo como lo viví: me silenciaron, me invisibilizaron, me descartaron. Porque para ellos es más cómodo quedarse con las ideas que invitar a la mesa al que las pensó.

Porque el arte popular de verdad...

No es una foto con la Mona.
No es comer criollitos en una feria con logo institucional.
No es hablar de “territorialidad” desde una oficina con aire acondicionado.

El arte popular de verdad es el que molesta, desacomoda, genera pensamiento, crea comunidad, construye redes, denuncia lo que está mal. Y si eso no se entiende desde quienes deberían representar al pueblo en las políticas culturales, entonces estamos en el horno.


Lo popular no es populismo.
Y lo verdadero no debería necesitar disfraz.

“No soy bonito, pero soy insistidor.”
Esa frase, que alguna vez dije en broma, se transformó en consigna. Porque es la insistencia lo que me sostiene. Porque si yo no hablo por mí, nadie lo hará.


Thursday, June 12, 2025

Cronología ampliada de mi rol como editor y creador de Barricada Comics y Wi-Fi Digital Press

 


Testimonio de un editor independiente: la lucha detrás de Barricada Comics y Wi-Fi Digital Press

Siempre se ve la punta del iceberg. Lo que no se ve es el contexto, todo lo que hay debajo: las horas sin dormir, los sacrificios personales, las batallas internas, el dolor y también la esperanza. Cuando me acusan de querer figurar, de tener ego, no tienen idea de todo lo que puse en este proyecto. Ni de lo que dejé de lado.

Barricada Comics y Wi-Fi Digital Press no nacieron del capricho, nacieron de la necesidad. En un momento donde la historieta argentina parecía no tener futuro, cuando los sellos estaban cerrados y nadie ofrecía oportunidades, cuando no había dónde publicar, ni en papel ni en digital, yo decidí armar algo. Crear un espacio desde la periferia, desde Córdoba, sin padrinos, sin recursos, sin palmaditas en la espalda. Y lo hice.

En ese tiempo, vivía una crisis personal: me había separado, tenía una hija pequeña, y aun así, decidí invertir mi energía y mi creatividad no solo en seguir publicando en un diario nacional como La Voz del Interior, sino también en sostener un proyecto colectivo. Muchos me criticaban mientras yo organizaba revistas para que otros pudieran imprimir en A4 y distribuir. Mientras ponía orden donde había caos, mientras creaba comunidad.

Y después vino la verdadera apuesta: los e-comics. Fuimos pioneros. Usamos My E-Book, llegamos a plataformas como iZoo, tuvimos millones de lecturas virtuales cuando nadie apostaba por eso. Nos copiaron, sí. Nos replicaron. Pero los primeros fuimos nosotros. Y jamás se nos dio el lugar ni el reconocimiento. Todo lo contrario: fuimos ignorados por el centralismo porteño, por revistas como Comiqueando, por los que reparten diplomas entre amigos.

Me enfrenté a eso. Denuncié públicamente la invisibilización. Y lo pagué caro: me cruzaron, me atacaron, me ningunearon. Pero nunca me callé.

Cuando nuestro blog fue hackeado, fue otro símbolo del ninguneo: querían borrar nuestra historia. Lo recuperé como pude. Lo resucité bajo otro nombre. Porque eso hacemos los que no tenemos otra opción: resistimos.

Y sí, cometí errores. Me topé con tipos como Javier Acedipa, que parecía un trampolín a lo internacional, pero terminó siendo un lastre, un impostor. Me liberé de eso también, y seguí adelante, más curtido, más firme.

Todo esto lo hice con una idea en mente: devolverle a la historieta lo que ella me dio a mí. Porque cuando era chico, cuando mi infancia fue dura y mi adolescencia peor, cuando el dinero no alcanzaba, cuando se cerraban puertas por todos lados, el arte y la historieta me salvaron. Me dieron una vía de escape, un universo donde podía respirar. Era mi manera de estar en el mundo.

No tuve mentores. No fui ayudante de nadie. No viajé a Buenos Aires a golpear puertas. Me lo inventé solo. Y cuando no podía ser historietista porque no había lugar, lo creé yo mismo. Porque si el camino no existe, lo trazás con tus pasos.

No fue ego. Fue supervivencia. Fue necesidad. Fue un acto de amor hacia un medio que estaba agonizando. Porque la invasión del manga, del cómic americano, había desplazado por completo a nuestra historieta nacional. Yo no quise figurar: quise resistir. Quise rescatar algo de lo nuestro.

Por eso me duele cuando tiran abajo ese laburo, cuando lo reducen, cuando lo minimizan. Porque lo que hicimos con Barricada y Wi-Fi Digital Press fue heroico. Y no me lo contaron: lo viví. Y por eso lo voy a seguir contando. Porque hay historias que no deben olvidarse. Y esta es una de ellas.



Cronología ampliada de mi rol como editor y creador de Barricada Comics y Wi-Fi Digital Press

Finales de los 90 – Primeros pasos en la historieta independiente

En 1999 fui uno de los firmantes de la Asociación de Historietistas Independientes, un intento de organizar y darle voz a la escena local en un momento de fragmentación. Fue también cuando lancé Monstruo Comic, una revista que nació entre amigos como un experimento para mostrar talentos emergentes. Allí debuté como editor, aprendiendo a coordinar egos, voluntades y la complejidad de trabajar con artistas con visiones diversas.

Años 2000 – Crisis editorial y orfandad en Argentina

Con el cierre y paralización de sellos históricos, y la caída de la explosión de fanzines de los 90, la crisis económica argentina y el corralito golpearon duramente al medio. Trabajaba duro en medios locales, pero era evidente que había que hacer algo urgente para mantener viva la historieta independiente. Ya no existían grandes sellos ni plataformas para publicar, y el panorama era desolador.

2007-2008 – Nace Barricada Comics, un sello pionero en e-comics

Barricada Comics surgió para organizar a un grupo disperso y dividido de artistas con egos y rencillas, y brindar un espacio común. Más importante aún, fuimos pioneros en la edición y distribución de historietas en formato digital, mucho antes que se masificara el concepto. Lanzamos e-books y publicamos en plataformas digitales como iZoo, revolucionando un mercado que se veía asfixiado por la crisis del papel y la falta de inversión en formato físico.
Nuestras revistas digitales lograron millones de lecturas, superando con creces a muchos fanzines y publicaciones locales, y consolidando un modelo innovador y visionario que más tarde sería replicado por otros sin reconocimiento para nosotros.

Wi-Fi Digital Press y la expansión internacional

Con el tiempo creamos Wi-Fi Digital Press, un sello orientado a producciones propias y colaboraciones internacionales, con autores de España, Perú, Venezuela y Argentina. Algunas obras fueron traducidas y distribuidas por editoriales como Marcosia y Antarctic Press.
Este trabajo minucioso y constante permitió dar visibilidad a talentos que, sin este apoyo, difícilmente hubieran tenido oportunidad de mostrarse en otros sellos.

La lucha contra el centralismo porteño y la invisibilización

A pesar de estos logros, el reconocimiento nunca llegó. Mientras otros sellos porteños recibían atención por proyectos modestos, nosotros éramos ignorados o atacados. Denuncié públicamente esta invisibilización, que es parte de un centralismo cultural que margina a quienes no forman parte del “círculo” ni adulan a los poderosos.
Tuve una fuerte discusión pública con Andrea Accorsi, figura porteña, porque reclamé un lugar para la historieta de la periferia y la independencia. Eso me costó caro: ataques y críticas de sus seguidores, pero para mí fue una cuestión de principios. Esta lucha por la pluralidad y diversidad de la historieta argentina es algo que sigo sosteniendo.

El camino antes de la supuesta “resurrección” de Fierro

Contrario a la narrativa que pretende minimizar lo que ocurrió entre la caída de los grandes sellos y la vuelta de Fierro (2008-2009), nosotros estuvimos trabajando y resistiendo para mantener viva la escena independiente. Fuimos pioneros, creadores de espacios reales y concretos, cuando nadie más lo hacía.

Un golpe simbólico: el hackeo y la transformación en Wi-Fi Digital Press

Años después, nuestro blog fue hackeado, un golpe que buscó borrar nuestra historia y trabajo. Logré rescatar todas las entradas y rearmar un nuevo blog bajo el nombre Ediciones Wi-Fi Digital Press, ya que nunca recuperé el blog original. Este hecho marcó un antes y un después, pero también reafirmó la importancia de seguir adelante pese a las adversidades.

El caso de Javier Acedipa y la liberación

Durante esta etapa apareció Javier Acedipa, quien se presentaba como un representante internacional del cosplay con contactos en Japón. Formamos una sociedad para proyectar Barricada a nivel internacional, pero pronto se evidenció que su mala fama era real: un charlatán que no aportó lo prometido y se convirtió en un lastre.
Logré liberarme de esa carga con mucho esfuerzo y desgaste, reafirmando mi compromiso con un proyecto auténtico y genuino.

Hoy: un legado de innovación y resistencia

A pesar de las piedras en el camino —copiones, invisibilización, ataques, sabotajes digitales y malas compañías— el legado de Barricada Comics y Wi-Fi Digital Press sigue fuerte. Fuimos pioneros en los e-comics y la distribución digital, organizamos desde la periferia y apostamos a la historieta argentina y latinoamericana cuando casi nadie lo hacía.
Es una historia que muchos quieren ocultar o minimizar, pero que yo viví, sufrí y sigo defendiendo con orgullo.   Desde la furia y la distancia: hablar cuando nadie te escucha

"Me corté solo, sí. Pero no porque quise figurar. Me dejaron solo. Me empujaron a hacerlo."

No me estoy tomando el tiempo. Con todo lo que me está pasando, los tiempos me van llevando puestos, y tengo ahora la memoria justa para narrar todo esto. Es una necesidad de poner en manifiesto y a la luz los hechos. Las cosas sucedieron como sucedieron. Yo actué como actué.

Muchos dicen que me corté solo, que quería figurar. No. Yo tuve que hacerlo solo porque ellos ponían trabas. No estaba cerca de ellos, no podía simplemente tomarme un colectivo e irme a tomar un café en Palermo o en alguna parte del conurbano. Vivo a 800 kilómetros de allá. Lejos de todo.

Acá mismo en Córdoba no había ni revista, no había nada. Solamente grupos mínimos de algunos dibujantes que resistían. Pero la cosa fuerte, siempre fue allá: se cocina todo a allá en Buenos Aires. Dios dicen que atiende en Baires,fui,pero no lo encontré,pero quiero dar testimonio que existen perosonas,argentinos también que resistieron y resisten mas alla de la av Gral Paz¿Cómo no voy a surgir con toda la fuerza y la furia si siempre intentaron invisibilizar y minimizar mi trabajo, diciendo que yo solamente quería figurar, cuando en realidad lo que yo siempre quise fue tener mi lugar dentro de la historieta y tener las mismas chances que tuvieron mis antecesores?

Tuve que crear todo desde la nada. Eso es parte de la memoria. Es parte de una historia que atraviesa nuestro país. Yo soy esa generación bisagra. Soy testimonio vivo de eso: de la historia de la universidad, de ser un artista independiente que no transó con nadie.

Sí, tuve que acercarme a la política para lograr cosas. Porque yo no soy político, pero en este país, si querés hacer algo, lo tenés que hacer a través de la política. Ni así me la hicieron fácil. Ahí empecé a ganar enemigos también. Ya los tenía por ser un outsider. Porque no vivo allá, porque no me conocen. Entonces dicen: "¿Este tipo quién es? ¿De qué se la quiere dar este cordobés?"

Pero este "provinciano", vivió en Buenos Aires. Me crié allá. Mi infancia pasó allá. A mí no me meten el pecho. No me creo menos que un porteño. Sé lo que es la lucha. La viví por parte de mi familia. Somos sobrevivientes.

Ese fuego está en mí. Está en mis raíces. Y eso es lo que lucho. Aprendí a lo largo de la vida a ser resiliente. Lo que aprendí de chico, lo puse al servicio de una causa justa: la historieta, la cultura. Eso hice. No está mi nombre: está un movimiento. Eso es lo que no entienden. No es el ego: es un movimiento por la cultura y nuestra idiosincrasia.

Preservar fuentes de trabajo. El arte forma parte. El arte popular también es historia. Pero esta gente no lo ve. Son miopes.

Yo sé lo que viví. Lo que padecí durante todos esos años: formación, falta de información, falta de oportunidades. Todo eso forja el carácter. Obviamente que no voy a decir las cosas del mejor modo si veo hipocresía, si veo todo lo que vi. Si hacen oídos sordos. Si nos quieren invisibilizar. Si nos copian y no nos citan.

Yo me rebelé ante todo eso. Esa forma de ser, esa consecuencia, ese fuego interno, es lo que me llevó hasta acá. Por eso busco internacionalizar y tener un lugar. Y lo que pasó ahora con Wikipedia en alemán, es la cerecita del postre. Es la memoria y el legado el que permanece. Eso no lo saca nadie.

Yo soy parte de eso.

Descargo desde las tripas: la verdad que nadie quiso escuchar

Lo que voy a contar ahora no es una queja superficial ni un simple relato. Es un grito que nace desde lo más profundo de mi ser, un testimonio que llevo guardado desde que era casi un adolescente y que hoy, a mis 50 años, puedo poner en palabras con toda la fuerza de haber sobrevivido a todo esto.

Lo que me pasó —el ninguneo, la traición, el robo de ideas, el boicot y la invisibilización— no cayó del cielo. Fue el fruto podrido de la llamada Ley de Fomento a la Historieta Nacional, un proceso que parecía abrir puertas pero que en realidad fue un terreno minado, un escenario donde se manipularon intereses mezquinos para proteger a unos pocos y aplastar a quienes, como yo, apostamos con el corazón y el cuerpo.

Durante años puse esfuerzo, trabajo, amor, tiempo, sacrificios, dejando de lado cosas personales para reivindicar la historieta y la cultura popular desde un lugar genuino. Sin otra intención que sumar y construir, porque esa es la idea que aprendí de chico: que la lucha se gana entre todos, sin figuras mesiánicas ni protagonismos vacíos.

Pero lo que encontré fue una red de traiciones y egoísmos. Me usaron a mí, usaron mi trabajo, para luego tirar todo abajo y apropiarse de lo que construí con sangre y sacrificio. Participé en espacios culturales donde me usaron, y una vez que hice lo que hice, esos mismos lugares fueron cooptados por los que nunca pusieron una puta idea ni un gramo de esfuerzo. A mí me silenciaron, me borraron y me pusieron trabas para que no pudiera avanzar, para que no se viera lo que realmente estaba pasando.

No vengo de una familia con dinero ni con poder político, ni respaldo periodístico, ni sindicato. Estoy solo, siempre estuve solo, bancándome piñas de todos lados de esos traidores hijos de mil putas que no soportaron que alguien joven y sin nada a su favor les hiciera sombra con ganas reales de cambiar las cosas.

Esos viejos carcamanes, sin una sola idea original en la cabeza, sólo buscaron destruirme, ningunearme y silenciarme. Pero aunque era mucho más joven, con mucha más fuerza, nunca pudieron conmigo.

Esa es la verdad que quiero que se sepa, que se entienda: esos que hoy ocupan puestos, que llegan a eventos, que salen en revistas, son los mismos que intentaron pisotear a un tipo que sólo quiso hacer lo correcto desde donde pudo.

Este descargo es para que quede claro que la verdadera lucha no es fácil ni justa muchas veces, pero yo no voy a callarme. Nunca le esquivé al bulto y no voy a hacerlo ahora. Porque de eso se trata: de contar la verdad, desde las tripas, para que se haga justicia, aunque sea moral. Y para que nadie más tenga que pasar por lo que pasé yo

Un sueño como señal

Anoche soñé que hablaba frente a un grupo. Era un ámbito como una escuela. Enfrente estaban tipos que representaban una verdad podrida, tipo nazis. Y yo me les plantaba. Les escupía. Los insultaba con toda mi indignación.

Cuando volvía a sentarme, les hacía gestos obscenos. Corte de manga. Y la gente a mi alrededor, mi hermano incluido, me aplaudía. Me decía:
“Vos tenés que ser político, Fernando.”

Se ve que ese sueño viene en consonancia con todo lo que vengo viviendo este tiempo, con la historia de la Universidad Provincial de Córdoba, con la falsedad de la famosa Extensión Universitaria de Córdoba, que habiendo sido parte de ello, y habiendo sido rechazado y no habiendo sido cubierto, yo pude destacar, pero a mí no me dan un reconocimiento, así se lo dan a un tipo que hace 40 años no vive en el país. En la legislatura se premia el Festival del Criollito y el Ferné con coca, pero no se premia y no se avala y no se lo incentiva como harían en otros lugares a un tipo que lucha por la cultura, que lucha por espacios, que reivindica la historia y la historieta popular, el arte gráfico, que reivindica una historia de más de 100 años, que reivindica la pedagogía, el uso del arte popular como parte de incentivo a la lectura, que abre nuevos puentes con gente del país, eso no se premia, eso se calla, eso prefiere no hablarse, eso prefiere disimularse. Cuando en mis sueños yo peleaba contra nazis, creo que en el fondo yo plasmé lo que creo que veo en ellos, nazis disfrazados de peronistas, no olvidemos que hay un gen filofascista nazi en el peronismo, esa cultura del no te metas, eso de querer contar una parte y que la otra se oculte, esa parte de ninguneo, de manoseo, de patoterismo, de silenciamiento, de desaparición, como hicieron los milicos, ellos que tanto critican a los militares, que se la dan de los únicos que sufrieron pérdidas, no es verdad, hubo muchos argentinos que desde otras trincheras pelearon por lo mismo, nada más que antes, creo que estaban un poquito más unidos inclusive en la lucha, porque el enemigo era uno, pero cuando hay intereses de por medio, y hoy lo estamos viendo con el enjuiciamiento y sentencia de Cristina Fernández de Kirchner, como parte de un modelo y un relato que se cae, notamos realmente la hipocresía que hay dentro de todo eso, se disfraza de populismo, se dan dádivas, se usan las arcas que son de nuestros impuestos y de las exportaciones, que está muy bien, tiene que volver al pueblo, porque la tierra es de todo, está bien que también hay gente que la trabaja, pero también hay pules sojeros, hay gente con dinero que compra y acopia, y después pretende que nosotros compremos esos mismos materiales que tendrían que ser para los argentinos, al mismo precio dólar que lo están exportando ellos, eso es poco patriota, ¿no? Entonces cuando vemos todo ese modelo de corrupción, ese modelo que se aplaude, que por otro lado se calla, porque en algún momento algunos obtuvieron ciertas dádivas de un poder corrupto, ladrón, que se robó miles de millones de dólares a un pueblo, que engañó usando los derechos humanos, que se jacta de un montón de cosas y que se dice progresista, es ahí donde yo creo que me surge de lo más profundo de la psique, no solamente de mis tripas sino que también de mi psique, el decirles todas estas cosas que me salen del alma, que son unos nazis, que son unos falsos, que utilizan a las personas y que también utilizan las buenas causas para beneficio propio, eso no es un político, yo lo vi desde mi viejo, era otra clase de político, un político que poco más era como Cristo, andaba en ojotas y con una toga, con lo puesto, sin nada, a punto tal de casi dejar hasta lo único material que tenía, que era su casa, dejó su familia y dejó todo, eso para mí es un político, y lamentablemente estaba equivocado mi papá en esas cosas, pero me dejó por lo menos la interesa de saber que no todo es dinero, que no se va a buscar un puesto político, se pisa cabeza para lograr un lugar y después llenarse los bolsillos o tener los aplausos de cierta intelectualidad que después ve por encima del hombro al obrero o el que viene de otro lado, entonces para todo eso me sirvió, creo que esta entrada que estamos haciendo, que vos me estás ayudando a confeccionar, sumado a ese sueño muy simbólico, más todo lo que me viene pasando, es la conclusión de muchos años de lucha y de decir las cosas a veces y otras veces callarlas, así que bueno, creo que es momento de poner las cosas en su lugar. Y ese es mi proposito en esta vida,mis estandarte y mi lucha.Ser la voz de los que se callaron o callaron y enfrentar la hipocresia disfrazada de buenas intenciones.

Memoria, verdad y legado

Hoy, que una página en alemán reconoce nuestra existencia, es una pequeña revancha simbólica.
La lucha no fue en vano. Lo que hicimos queda. Y va a seguir quedando.

No es un nombre. No es una persona.
Es un movimiento. Es una idea. Es una verdad que ya nadie puede tapar.


Wednesday, June 04, 2025

📚 Bitácora de un sobreviviente: crónicas desde el margen





1. Introducción: “Cuando todos se iban a trabajar…”

Cuando todos se iban a trabajar, nosotros regresábamos

En una Córdoba pacata y careta, donde lo que se veía de día era la rutina y la moral establecida, existía un mundo casi marginal que despertaba al caer la noche. Mientras la mayoría cumplía con sus obligaciones, nosotros volvíamos a esos antros, a esa música que solo algunos entendíamos, a un espacio subterráneo donde podíamos ser libres, aunque fuera por unas horas.

No fue fácil ni cómodo. No éramos muchos los que nos animábamos a transitar ese camino propio, a buscar esa apertura mental en medio de tanta rigidez social. No se trataba de caretearla, sino de ser auténticos en un contexto donde los prejuicios eran fuertes y ni siquiera se hablaba de las tribus urbanas — heavys, cuarteteros, punks, etc. A mí me gustaba divertirme, explorar y conocer, y eso me llevó a moverme en distintos ámbitos, incluso a convivir en la escuela de Bellas Artes, un espacio con diversidad y libertad donde habíamos de todo.

En ese mundo underground se mezclaban la bohemia, la vanguardia y la resistencia, a veces oculta, a veces clandestina, siempre auténtica y a la vez casi marginal.

Hoy, cuando veo a tantos abanderados del progresismo levantar esas banderas con comodidad, me da gracia y respeto. Porque antes, la valentía era real y costaba exponerse. No era moda ni discurso fácil. Era jugársela en serio en una sociedad que no perdonaba la diferencia.

Ese camino que elegimos, ese mundo subterráneo que habitamos, fue escuela y refugio. Y aunque muchos prefirieran ignorarlo o juzgarlo, fue la base de todo lo que hoy se puede mostrar sin miedo.

Porque la libertad que hoy celebramos se construyó en las noches en que regresábamos, no cuando se iban a trabajar.

Éramos libres pese a todo, pero esa libertad tuvo consecuencias reales. No siempre eran visibles, pero estaban ahí: rechazo, incomprensión, silencios impuestos y a veces hasta peligros que enfrentábamos solo por ser quienes éramos y buscar vivir a nuestra manera.

✍️ Reflexión final: Sobrevivir la noche, nombrar lo que fuimos

La subcultura no era solo una estética o un gusto musical. Era una forma de existir cuando no encajabas en el mundo prolijo que te ofrecían. Era una respuesta visceral frente a una Córdoba pacata, vigilada, binaria. Para muchos, como yo, no fue una pose: fue refugio, resistencia, escape y creación.

Lo marginal no siempre fue una elección consciente, a veces fue el único lugar donde podías respirar sin disfrazarte. En esa Córdoba oficial, el deseo, la rareza, el arte distinto, la ambigüedad, eran cosas que se barrían bajo la alfombra. Pero en la noche, en los antros, en las casas prestadas, se abrían espacios de libertad que no existían a la luz del día.

La "universidad de la calle" fue eso: una escuela sin aulas, sin diplomas, pero con una pedagogía brutal. Aprendias con códigos, límites, traiciones, generosidad, belleza. Aprendí a cuidar y a cuidarme. A reconocer cuándo correr y cuándo quedarme. A detectar una mirada cómplice entre cien rostros. A sobrevivir.

Y lo hice.

Hoy miro hacia atrás con la lucidez de quien no reniega de lo vivido. Sabe que no fue gratis, que muchos quedaron en el camino —con el cuerpo, con la mente, con el alma—, pero también se que ese barro que pise me enseñó a caminar distinto.

Contar esta historia no es nostalgia. Es memoria activa. Es dejar registro. Es tender un puente para que otros y otras puedan entender que hubo un tiempo donde vivir con libertad era una forma de rebeldía silenciosa. Y que algunos, como yo, no solo lo vivieron: lo sobrevivieron con dignidad.


Fer

Mis recomendaciones,una nota que tiene que ver con esto,es la presentación de un libro de esa épica.https://www.lavoz.com.ar/cultura/presentan-un-libro-sobre-la-cultura-electronica-cordobesa/


Y esta pelicula de la directora cordobesa Agustina Comedi,recomendable ambas.




Este libro parte de una etnografía que, al modo de una deriva situacionista, recorrió la noche electrónica cordobesa y sus días en centros culturales, muestras artísticas y vida universitaria, entre 2005 y los festejos del Bicentenario. En la Primera Parte de este viaje a la noche cool cordobesa, a su cooltura, se analiza la compleja escena dance cordobesa que se movía entre el Abasto y el Chateau. Cada uno de esos polos urbanos reunía públicos diferentes y realizaba significados sociales también diferentes que pueden sintetizarse en la dicotomía cheto/under.

Como parte de ese recorrido se describen fiestas, festivales y toda otra serie de acciones desarrolladas en y por centros culturales que ponían en funcionamiento determinadas políticas coolturales de corte neoliberal. En este contexto, y con una mirada que se extiende hasta las fiestas artísticas de la década de 1990, se analiza el uso de la amistad como una tecnología capaz de posibilitar la realización de proyectos y allanar las relaciones con las burocracias estatales.

Luego de considerar la formación de este particular mundo de arte nocturno, y analizar el trabajo de sus productores y de DJs, VJs y otros productores de alegría y felicidad, la Segunda Parte del libro se pregunta por las subjetividades que se montaban en clubs como Dorian Gray, Loquitas o Peekaboo y cómo se ensamblaban distintas formas de la diferencia social en términos de clase, raza, género, erotismos y edad. Como parte de este interés por los modos en que se deviene joven en una Córdoba cool y universitaria, se analiza la participación de sustancias psicoactivas en esas dinámicas y diferentes tecnologías químicas del Yo.


Recomiendo también la serie documental love strip,la vida del dibujante español Pepe González.







No fue un error, fue a propósito: por qué el sistema borra a los nuestros


No fue un error, fue a propósito: por qué el sistema borra a los nuestros

Por Fernando "Nano" Sosa

A mi papá lo mandaron a morir. A mi hija la discriminaron por ser pobre y no rubia. Y a mí me intentan silenciar en cada espacio que conquisto. ¿Qué tienen en común todas estas historias? No son casualidades. Son parte de un mismo patrón.


🛠️ El sistema está armado para los mismos de siempre

Cuando uno nace fuera del centro —sea por clase, por color de piel, por barrio o por apellido— el sistema se encarga de recordártelo constantemente. No importa cuánto talento tengas, cuánto estudies, cuánto hagas. Vas a tener que pelear el triple. Y cuando logres algo, te lo van a querer sacar.

Eso lo viví en carne propia. En la educación. En los medios. En la cultura. En los espacios militantes. Y hasta en la supuesta "enciclopedia libre" que se llama Wikipedia, pero que de libre tiene lo que los poderosos decidan permitirte.


🎓 Universidad pública, pero segmentada

Hoy curso una carrera pública, pero eso no significa que sea igualitaria. La facultad tiene máquinas potentes para enseñar programación en 3D con Unreal Engine. ¿Quiénes acceden a esa formación? Los pibes con mejores recursos, con computadoras potentes en casa y contactos. A los demás nos mandan a aprender Unity, como si fuera un “plan B”.

No es por mérito, es por clase. La misma discriminación estructural con otro nombre.


🧠 Wikipedia y el nuevo colonialismo digital

Intenté subir mi artículo biográfico como historietista. Lo rechazan. Lo borra la Wikipedia en español. Lo borra la portuguesa. Lo cuestionan en otras. Sin revisar. Sin ayudar. Mientras tanto, el mismo contenido es aprobado en la Wikipedia en Simple English, en alemán, rumano y esperanto.

¿Qué explica ese patrón?

Una red de administradores que reproducen sesgos culturales, lingüísticos y de clase. Una elite digital que se reserva el derecho de validar quién merece tener "relevancia enciclopédica". Es un colonialismo informático: solo algunas voces pueden contar su historia. Las demás somos tachadas.


🧬 La lucha viene de antes

Mi viejo fue obrero. Morocho. Militante. Lo mandaron a una zona de conflicto minero con la excusa de la “revolución”. Lo entregaron. ¿Quiénes? Dirigentes de partidos que se autoproclaman trotskistas y socialistas, pero que nunca pisaron el barro. Hijos de doctores, de familias bien. Y todavía hoy, muchos de ellos ocupan cargos, hablan de justicia, pero se olvidaron de los que dieron la vida. Como mi viejo.

Y a mi hija, el colegio “progresista” y de comunidad, también la discriminó. No por su rendimiento —que era excelente— sino porque no era “una de ellos”, porque no tenía dinero, porque no era rubia.

No me lo contaron. Lo viví. Lo peleé. Y no me olvido.


💥 Por eso mi lucha

No me mueve el ego. Me mueve la memoria. Me mueve la justicia. Me mueve la certeza de que todo lo que logré en estos años —como artista, como programador, como narrador— fue a pesar del sistema, no gracias a él.

Y cada línea que escribo, cada código que aprendo, cada página que publico, es un acto de resistencia cultural. Contra los burócratas disfrazados de docentes, contra los censores disfrazados de moderadores, contra los hipócritas que hablan de igualdad pero solo si conviene.


📢 Y a vos, que leés esto:

Si alguna vez te hicieron sentir que no valías por no tener el apellido, la computadora, el barrio o el color “correcto”… esto también es tuyo. Esta historia es parte de una historia más grande: la de los que luchan desde abajo, con menos recursos pero con más verdad.

Porque, como dije al principio:

No fue un error. Fue a propósito. Y no vale ser un cobarde y callar.







 


 


Sunday, June 01, 2025

Rompiendo las barreras y muros del establishment, librando una batalla cultural.Una pequeña/gran batalla ganada.

 


🎉🌍 ¡LOGRO INTERNACIONAL HISTÓRICO! 🌍🎉
Después de años de lucha, censuras, bloqueos y silenciamientos, Fernando “Nano” Sosa —referente del cómic, la animación, la gestión cultural y las leyes de fomento al arte gráfico— ha sido oficialmente reconocido por la Wikipedia alemana, una de las más rigurosas del mundo.
📚⚖️💥
📌 Esto no es solo una entrada enciclopédica. Es justicia poética. Es memoria viva. Es un acto de validación a décadas de trabajo independiente y visionario, desde Argentina para el mundo.
📖 Desde impulsar la primera ley de historietas del país hasta crear subgéneros dentro del cine y realizar convenciones pioneras como KidComics…
📢 ¡El camino no fue fácil! Pero la cultura popular ganó una batalla clave.
🔗 Leé la nota completa en Wikipedia DE (en alemán):
🖼️ Acompañamos este logro con una imagen que representa el futuro y el legado creativo de Nano en el mundo 🌐:
📷
@destacar

Una lucha por la educación pública y democrática.


Ahí estábamos,luchando por la educación pública,hoy en manos de burócratas disfrazados de profesores .
La reforma educativa de 1996 en Argentina (la famosa Ley Federal de Educación) trajo un remezón gigante en todas las provincias, y muchas escuelas artísticas, técnicas y de formación específica quedaron en riesgo de cierre o reconversión.
Y si,yo estuve en las manifestaciones activas para defender la Escuela Provincial de Artes Dr. Figueroa Alcorta en ese momento, soy parte directa de la historia de resistencia cultural en Córdoba. Soy la historia viva,el puente entre la educación terciaria,la lucha ante el cierre inminente,la resistencia en las calles y su posterior transformación en lo que es hoy la UPC. Donde docentes y alumnos íbamos codo a codo,y mi lugar me lo gane hace rato,por merito y no por quedarme sentado mirando para otro lado.
 


 
 
 

 

Friday, May 30, 2025

Una flor en medio del barro

 

Una flor en medio del barro

Me alegró tanto verte… tan hermosa, tan luminosa como siempre.

Quiero que recuerdes algo: vos valés muchísimo. Valés por lo que sos, por tu esencia, por tu manera única de estar en el mundo.
Sos una flor en medio del barro, una chispa suave en medio del ruido.
Y aunque a veces el camino sea duro o confuso, quiero que nunca olvides que no estás sola.

Dios te cuida, la vida te abraza, y yo estoy — siempre — con vos.
No importa lo que pase afuera, ni cómo se presenten las circunstancias.
Yo creo en vos. Creo en tu fuerza, en tu luz, en tu capacidad de florecer incluso en los momentos más difíciles.

Verte, abrazarte, compartir un rato con vos, me llena el alma.
Fuiste, sos y serás mi princesa, mi diamante, mi flor preciosa.
Y por vos lucho, por vos sigo, por vos me sostengo.

Con todo mi corazón,
tu papá.