
Se armó la gorda nuevamente.
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Domingo, 25 de febrero de 2007
HISTORIETA > CARLOS VOGT, TESTIGO PRIVILEGIADO DE LA EDAD DE ORO
Amigo de Hugo Pratt mientras vivió en Argentina y colaborador de guionistas que hicieron historia como Oesterheld o Robin Wood, la historia de Carlos Vogt como dibujante recorre la edad de oro de la historieta local. Luego de reeditar —y agotar— Pepe Sánchez, acaba de publicar Abbeyard, la excusa ideal para repasar los mejores momentos de Misterix, las peores opiniones sobre el autor de El Eternauta, y el ascenso y caída de editorial Columba, donde se hizo famoso dibujando una historieta única e hilarante llamada Mi novia y yo.
Un hombre está casado con una mujer de corazón de piedra, y conoce a una prostituta de corazón de oro. Pero esa prostituta muere a manos de un enigmático asesino, y el hombre –que trabaja en la policía de Londres hacia fines del 1800– se ve involucrado en una trama que incluye a una suerte de Jack el Destripador, policías embusteros y adúlteros, y varios fantasmas que vagan por la ciudad buscando alguien que los vea y los escuche. “Será una historieta con mucha sangre, putas y fantasmas”, aseguró la guionista Viviana Centol la primera vez que se sentó a discutir la trama de Abbeyard de Scotland Yard. Según escribe Carlos Vogt en el prólogo del flamante volumen que recopila la historieta completa –producida originalmente para una revista italiana–, una entusiasta Centol agregó: “¡A los ingleses les encantan los fantasmas!”. “A mí, no”, apunta que fue su muy seria respuesta. Y agregó, presumiblemente aún mas serio: “Me dan miedo”. Continúa Vogt en su prólogo juguetón: “Viviana Centol me miró incrédula. ‘Pero... esto va a ser una comedia’, consideró necesario aclarar. Yo encendí un cigarrillo con mano temblorosa y suspiré: ‘Ah. Menos mal’”.
Y sí, menos mal. Porque Abbeyard es un policial que se podría leer apenas como una historia más sobre Jack el Destripador. Pero el chispeante guión de Centol, que en realidad suele escribir cuentos e historietas destinados a un público infantil, abre la puerta para que el dibujo de Vogt recuerde aquellas extrañas historias con paso de comedia ligera, a medio camino entre el trazo del clásico norteamericano Roy Crane y la línea clara de la historieta francesa de los ochenta, influencias y referencias –respectivamente– que lo han transformado en una rara avis del género local. Publicado por la misma editorial que reeditó su clásico Pepe Sánchez (cuya primera tirada se agotó en quince días), Abbeyard es apenas un divertimento de dibujante jubilado para Carlos Vogt. Porque su reconocible trazo atraviesa en realidad lo mejor de la edad de oro de la historieta en la Argentina, comenzando por sus comienzos apadrinado por José Luis Salinas, el primer gran dibujante clásico del género local, y terminando con sus series estelares dentro de una editorial aún más clásica como Columba, con títulos que parecían inmortales –hasta que súbitamente desaparecieron de los quioscos– como El Tony o Intervalo.
Entre ambos extremos, Vogt dibujó para revistas hoy míticas como Misterix y Rayo Rojo, ilustró guiones de Oesterheld para su editorial Frontera, fue amigo de Hugo Pratt mientras vivió en Argentina, trabajó codo a codo junto a Robin Wood y –principalmente– fue testigo privilegiado del comienzo pero también del fin de la época en que aquella literatura dibujada era una verdadera industria del entretenimiento. “Una editorial como Columba tenía no sólo una imprenta propia, sino también árboles plantados para hacer papel –recuerda–. Pero cuando las revistas empezaron a venderse menos, todo eso sirvió de muy poco.”
Cómodamente sentado en el que parece ser su sillón preferido de un pequeño living ubicado en la parte delantera de su casa en Olivos, Carlos Vogt confiesa que lo que más extraña de aquellos años de oro de la historieta local eran esos días semanales de entrega para Misterix, a mediados de los años cincuenta. Porque entonces coincidía en la redacción con quienes poco antes habían sido sus ídolos: Eugenio Zoppi, que dibujaba Misterix; Hugo Pratt, que hacía Sargento Kirk; y Solano López, el dibujante de Bull Rockett. “Apenas me llevaban unos años, pero para mí eran como mis maestros”, comenta Vogt. “Nos podíamos quedar horas en el bar, discutiendo sólo de historieta. Esas son las charlas que más extraño hoy en día. Escuchar, por ejemplo, a Hugo Pratt decir que la historieta se terminaba en Milton Caniff. Porque para él no había nadie más”, recuerda con una sonrisa. Pero para poder llegar a aquel día de entrega en Misterix, Vogt debió afilar el lápiz –y limpiar su pincel– desde muy temprana edad.
Alemán por donde se lo mire, Carlos nació en 1933, y vivió gran parte de su infancia en el barrio de Belgrano. “Nací dibujando”, asegura. “Antes de aprender a leer ya estaba retratando a mis familiares.” Como cualquier joven en esa época sin televisión, los días de la semana del joven Vogt se dividían entre revistas como Billiken y Patoruzú (los lunes), El Pato Donald (martes), El Tony (miércoles), Patoruzito (jueves) e Intervalo (viernes). Como su madre estaba lejanamente emparentada con el dibujante José Luis Salinas, Vogt solía tenerlo como referente, así que cuando cumplió los 18 y terminó la escuela secundaria, fue a verlo a su estudio y le preguntó: “¿Ahora qué hago?”. Salinas le recomendó perfeccionar su conocimiento de la figura humana con un libro de Andrew Loomis (que Vogt aún tiene en su biblioteca) e ir a golpear a las puertas de las editoriales. Arrancó trabajando en las revistas de la editorial Muchnik, como Poncho Negro, Superhombre o Hazañas. Vogt recuerda que había muy buenos escritores encargándose de los guiones, pero que por lo general evitaban firmar con su nombre: no era algo de lo cual vanagloriarse. Vogt también usaba un seudónimo: Silvester. Así firmó su primer dibujo para un guión de Oesterheld, el del western Doc Carson. Cuando Muchnik cerró sus revistas de historietas, Vogt fue a golpear la puerta de editorial Abril, donde esta vez le abrieron. “Lo estábamos esperando”, le dijo Julio Almada, guionista de Fuerte Argentino. Lo pusieron a trabajar con el italiano Alberto Ongaro y dejó de lado el seudónimo: Misterix y Rayo Rojo eran otra cosa. Vogt aún recuerda la primera reseña que hicieron de su trabajo en la revista Dibujantes. El tema eran los nuevos talentos, él era uno de ellos, y en el mismo número compartió el halago con un joven mendocino: Joaquín Lavado, más conocido actualmente como Quino.
“Alemán, venite que tengo algo que decirte”, cuenta Vogt que le pidió Pratt por teléfono una tarde. Se reunieron y fueron a dar una vuelta en auto hasta el bar de siempre, pero no bajaron. Se quedaron charlando, y ahí fue que Pratt le dijo que en una semana se volvía a Europa. “Fue algo emotivo... ¡a fin de cuentas era tano!”, se ríe Vogt, que recuerda que debió terminar entonces una historieta que Pratt dejó inconclusa al irse. El paso de Pratt por Argentina coincidió con la época de oro de la historieta local: llegó para dibujar en las revistas de Césare Civita, el dueño de Abril. Después se fue con Oesterheld a Frontera, llevándose su Sargento Kirk. Y por último reclutó a los dibujantes para que trabajasen para los británicos de Fleetway, y tuvo tiempo de regresar a Misterix cuando ya no era de Abril antes de volver a Europa. “Cada vez que el tano compartía tu mesa, todos estábamos pendientes de lo que haría... ¡era todo un personaje!”, se acuerda Vogt. “Ibamos a Nino, un bar que estaba en el bajo de Vicente López, donde se podía bailar”, precisa. Para ejemplificar lo bien que se llevaba con Pratt, Vogt cuenta que una vez el Tano dibujó una tapa para Frontera donde aparecían todos sus personajes. “Había uno sólo en esa ilustración que no era de él: Lucky Yank, que dibujaba yo con guiones de Héctor.”
Mujeriego y bebedor, es leyenda que a veces Pratt solía pasársela de juerga, y cuando llegaba el momento de la entrega dibujaba todo a las corridas y de cualquier manera. “Es verdad, solía hacer eso”, concede Vogt. “Pero aún en esas páginas hechas a las apuradas, siempre había una secuencia, o un solo cuadrito, que nos dejaba a todos deslumbrados. Hugo terminó siendo el mejor de todos nosotros”, asegura casi para la historia. Con el mismo destino también cuenta que, dentro del medio, nadie tenía una buena opinión de Oesterheld. Por un lado, porque había convocado a los mejores dibujantes a trabajar en Frontera con la promesa de ser socios en una cooperativa, algo que nunca sucedió. Y también porque, en un momento de crisis de la editorial, Oesterheld viajó a Europa para vender material, y nunca pagó por nada de eso. “Vendió material mío, y yo nunca cobré”, confirma Vogt. “Si Oesterheld no hubiese sido un mártir del mundo de la historieta, se lo recordaría como uno de los más hijos de puta del medio. Palabra de Hugo Pratt”, señala, confirmando la legendaria enemistad entre el guionista de El Eternauta y el dibujante italiano, que cuando se instaló en Europa luego de su capítulo argentino publicó sus historietas sin preocuparse por mencionar –cuando correspondía– la autoría de Oesterheld.
Después de aquella emotiva despedida, Vogt cuenta que volvió a encontrarse con su amigo el Tano recién varias décadas después, cuando volvió a la Argentina para una Bienal de la Historieta realizada en Córdoba. “Pero ya estaba gordo y distante, como aplastado por las circunstancias.” A Oesterheld, después del affaire Frontera, lo volvió a ver cuando fue a pedir trabajo a Columba, a comienzos de los ’70. “Le dije a Ramón que le pusieran una oficina, y eso hicieron. Nunca más lo volví a ver.” Cabe aclarar que Vogt nunca tuvo un vínculo muy cercano con Oesterheld. Recuerda que cuando él estaba viviendo en La Falda, recibió una carta convocándolo a su proyecto de Frontera, invitación que declinó. Pero cuando la editorial ya estaba en marcha, una noche fue con su mujer a la casa de Oesterheld en Beccar. El guionista quería que Vogt dibujase Doc Carson para sus revistas. “Me acuerdo que después de la cena, mientras nuestras mujeres se quedaron charlando, me invitó a su garaje, donde trabajaba. Había una biblioteca enorme, llena de pocket books en inglés. Eran su inspiración. De la misma manera en que un dibujante se inspira en la técnica de sus ídolos, Oesterheld había tomado de esos pocket el cambio en el lenguaje y mentalidad que le permitió revolucionar la historieta y hacer algo único en el medio.”
Lector confeso de El Tony e Intervalo desde su infancia, la primera vez que Vogt escuchó hablar de la editorial Columba en sus tertulias junto a otros dibujantes fue en la época de su primer trabajo en Muchnik. “Me voy a dar una vuelta por Columba”, dijo, y sus colegas lo disuadieron. “Te llenan la página de cuadritos, explicando cosas que ya dice el dibujo”, le dijeron. Alejada de los cambios y las modernidades, la conservadora Columba fue la editorial que sin embargo sobrevivió al final de la edad de oro de la historieta argentina, cuando Abril y Frontera desaparecieron. “Ese vicio de llenar las páginas de texto se terminó en Columba cuando apareció Robin Wood”, explica Vogt, que extraña aquellas épocas con trabajo seguro y paga al día. Aunque acepta que tanto a él como a otros dibujantes más de una vez les hicieron agrandar los tamaños de las mallas de baño de las señoritas, porque mostraban demasiado. “La preocupación de la editorial era la veda explícita de tres temas: La pornografía, el sexo explícito y la apología del delito”, apunta.
Así como califica a Oesterheld como un gran cuentista, Vogt cree que Wood era un dramaturgo excepcional, que apareció de la nada en Columba. Era un joven de orígenes humildes, que dejó guiones en la recepción y un día se apareció por la editorial quejándose porque los habían publicado sin avisarle. “¿Usted es Robin Wood? Pase por caja porque tiene dos cheques para cobrar”, le dijeron. Y del enojo por no tener un peso en el bolsillo y ver su nombre en una revista, Wood pasó a darse un banquete en el restaurante más cercano y comenzar una carrera como guionista estrella. “Se venía al estudio que yo tenía en un hotel bohemio de Belgrano R, y trabajábamos codo a codo”, cuenta Vogt, que lo inmortalizó como el protagonista de Mi novia y yo. “Cuando dibujé el primer guión no lo conocía, pero salió muy parecido. Después él se dejó un jopo para parecerse aún más al personaje, y se fotografió con una pipa en la mano para salir en la apertura de la historieta”, cuenta Vogt, que consiguió junto a Wood –un autor serio de la editorial, con personajes como Nippur de Lagash y Dennis Martin, entre otros– una historieta inédita y desopilante con la vida cotidiana de una pareja muy particular, en la que mezclaba técnicas de la revista Mad con la tradicional Archie, y que hacía que los lectores masculinos leyesen con culpa, pero con mucho disfrute, una revista de historietas orientada hacia las lectoras femeninas como Intervalo.
El tradicionalismo de Columba permitió que sus revistas atravesasen sin novedad también las décadas del setenta y el ochenta, con el único atisbo de modernidad de dejar de adaptar obras literarias y pasar a hacerlo con películas. “La clave estaba en los lectores del interior”, explica Vogt, que se jubiló cuando Columba amagó modernizarse y casi en el mismo movimiento desapareció. “Extraño esas épocas de Pepe Sánchez, pero también las charlas con Hugo Pratt, los tiempos de Joe Gatillo”, dice hoy Vogt cuando la charla va a llegando a su final. “Aunque confieso que nunca me sentí más orgulloso que cuando Robin Wood me dijo, leyendo Mi novia y yo, que lo había hecho reír con sus propios chistes. No hay mejor elogio que ese de un guionista hacia un dibujante.”

A más de dos mil años de tradición cristiana, uno de los acontecimientos más celosamente guardados por la Iglesia Católica, es el contenido, la traducción y la interpretación de uno de los más impresionantes hallazgos del siglo XX: Los rollos del Mar Muerto.
En 1947 un grupo de niños encontró una serie de pergaminos conservados con una sustancia que los protegía de la corrosión, depositadas dentro de vasijas que se hallaban escondidas en las cuevas de las formaciones rocosas, que se alzan en las inmediaciones del Mar Muerto en Palestina (actual territorio de Israel) Los citados rollos están escritos en lenguas y dialectos de los antiguos tiempos entre el siglo II A.C. y el I D.C.
Es decir contemporáneos con la vida pasión y muerte de Cristo. No es un secreto, incluso la Iglesia jamás lo ha negado, que los propios Evangelios del Nuevo Testamento se escribieron muchos años después de la muerte de Cristo.
Por lo que los manuscritos del Mar Muerto, pasan a tener capital importancia por tratarse de los únicos documentos escritos contemporáneamente a los hechos de la vida de Jesús y los tiempos inmediatos anteriores y posteriores a su muerte, durante la ocupación romana en Palestina.
Luego de pasar a varias manos de mercaderes, los importantes documentos, llegaron al poder de prelados y especialistas en teología y estudios bíblicos, no sólo de la Iglesia Católica sino de las autoridades religiosas judías. Una Comisión Internacional controlada por el Vaticano, a través de la Biblioteca de estudios bíblicos de Jerusalem procedió a estudiarlos y recién en 1991 (casi 50 años después) pudieron ser estudiados por otros investigadores según sostienen quienes cuestionan a la citada Comisión, ya que según estos, estuvieron secuestrados desde su descubrimiento entre 1947 y 1953
Lo novedoso no es que hayan existido teorías alternativas al dogma cristiano, religiones que contradigan sus postulados o principios. De hecho en materia de historia de las religiones y de la propia cristiandad, se acumulan veinte centurias de controversias, cismas, enfrentamientos y evolución doctrinaria.
Lo auténticamente explosivo, según estudiosos del tema, radicaría en que los manuscritos, de indudable valor histórico y religioso, fueron escritos en tiempo del mismísimo Jesús, y echarían por tierra con mucho de lo que hasta hoy la Iglesia Católica y la Cristiandad sostuvo como absoluta verdad.
LA HISTORIA OFICIAL y los manuscritos del Mar Muerto
Dos polémicas habrían dado comienzo con la aparición de los rollos: La existencia de un Cristo histórico, por un lado y por otro lado La verdadera actividad y pensamiento de Jesús: ¿Fue Jesucristo un guerrillero?
Según la obra “Bloodline of de Holly Grail” (El Linaje del Santo Grial), de Lawrence Gardner y Bárbara Thie-ring (traducción del sitio), las sucesivas traducciones y correcciones que la Iglesia efectuó a los evangelios en los primeros tiempos de la Iglesia, modificaron textos y recopilaciones de relatos transmitidos en forma oral, y escritos por personas que no fueron protagonistas ni contemporáneos de los hechos sagrados que hoy la tradición venera. Así lo expresa el texto que reproducimos a continuación de la obra citada cuyo subtítulo es más que elocuente:
La Vida de Jesús de Acuerdo a los Rollos del Mar Muerto
Existe mucha gente que ha sospechado del cristianismo, pero muy poca ha sido lo suficientemente curiosa para ahondar en la historia real de esta religión, que en realidad no es otra cosa que una adquisición accionaria estratégica que Roma utilizó como una herramienta de control. Casi todos saben que la Biblia ha sido editada a través de los siglos, pero pocos conocen exactamente lo que le ha sido quitado o agregado.
Luego de la revuelta judía en Jerusalén durante el primer siglo después de Cristo, los guerreros romanos habían destruido todos los documentos relacionados con el legado Davidiano de la familia de Jesús…
Sin embargo, la destrucción distaba mucho de ser total, siendo retenidos documentos relevantes por los herederos de Jesús, quienes llevaron la herencia Mesiánica desde el Cercano Oriente hacia Occidente. Como lo confirmara la Historia eclesiástica de Eusebio (el Obispo de Caesara del siglo 4to.), estos herederos fueron llamados los “Desposyni”.
De ellos era el legado de la Casa Real de Judah, un linaje dinástico que aún hoy existe. A través de los siglos, una conspiración continua de la Iglesia y el gobierno, ha prevalecido en contra de la herencia Mesiánica. Esta conspiración se agudizó cuando la Roma imperial desvió el curso de la Cristiandad hacia un ideal alternativo, situación que ha continuado hasta nuestros días.
Cuando los israelitas regresaron desde Babilonia a Jerusalén, los primeros cinco libros de Moisés fueron compaginados dentro de la Torá. El resto del Antiguo Testamento fue, sin embargo, mantenido en forma separada. Por varios siglos, éste fue considerado con varios grados de veneración y recelo pero, con el tiempo, los libros de los Profetas llegaron a ser especialmente significantes para estabilizar el patrimonio judío.
La principal razón que daba lugar a la vacilación fue que, aunque los judíos entendían ser los elegidos de Dios, Jehová no los había tratado muy amablemente. Este era para ellos su señor tribal todopoderoso, y le había prometido al patriarca Abraham exaltar su raza por sobre las otras. Y aun así, con todo eso, ellos sólo habían enfrentado guerras, hambruna, deportación y cautiverio.
Para contrarrestar el creciente desencantamiento de la nación, los Libros de los Profetas reforzaron la promesa de Jehová anunciando la llegada del mesías, un rey ungido o un sacerdote quien serviría al pueblo conduciéndolo hacia la salvación.
La profecía fue suficiente para asegurar la reconstrucción del Templo de Salomón y el Muro de Jerusalén, pero no apareció ningún salvador. El Antiguo Testamento concluye en este punto en el siglo IV A.C. Entretanto, el linaje de David continuaba aunque no reinaba en forma activa. Entonces, la historia soberana comenzó cuando el heredero revolucionario de Judá pasó audazmente a dominio público. El era Jesús, el Rey de jure de Jerusalem.
El alzamiento del año 168 A.E.C. en el cual la casta sacerdotal de Hasmonaem Macabeos adquirió importancia, fue provocado en buena parte por la acción del Rey Antiochus IV Epifanio, de Siria, quien le había impuesto a la comunidad judía un sistema de veneración griega.
Más tarde, los macabeos volvieron a consagrar el Templo pero, así como los judíos fueron exitosos contra Antiochus, el daño social interno había sido hecho, pues había sido necesario luchar durante el Sabat.
Un núcleo de devotos judíos ultra-estrictos conocidos como los Hasidim (los pios) se opusieron vehementemente a esto y cuando la triunfante Casa de los Macabeos tomó control y estableció su propio Rey y Sumo Sacerdote en Jerusalén; los Hasidim no sólo anunciaron su oposición, sino que marcharon en masa fuera de la ciudad con el fin de establecer su propia comunidad, una comunidad pura en las cercanías del Desierto de Qumran. Las obras de construcción comenzaron alrededor del año 130 A.C.
Fuente: “La Dinastía del Santo Grial”
Es precisamente en Qumran donde se escribieron los manuscritos hoy conocidos como los rollos del Mar Muerto, cuyas revelaciones según algunos estudiosos, cuestionarían principios dogmáticos de la Iglesia Católica y el cristianismo.
Razón por la cual el Vaticano según autores no vinculados a la investigación confesional, habría prohibido el libre acceso a sus contenidos para ser estudiados e interpretados por científicos y académicos que no estén bajo el control de la Iglesia.
Eduardo Del Río, un investigador que publicó un trabajo de investigación, bajo el título “Cristo de Carne y hueso”, es la fuente en la que se basa una polémica establecida a partir del año 2000, con motivo del segundo milenio del cristianismo donde en un Foro de Discusión académica que circuló por la red se vuelve a debatir sobre los dogmas de la Iglesia y la verdadera historia a través de la interpretación y citas sobre documentos, entre otros los manuscritos del Mar muerto, y los rollos escritos por la secta de los esenios de Qumran.
¿FUE JESUCRISTO UN GUERRILLERO?
Otra cuestión que ha sacado a la luz la Historia y puesto más en duda el Nuevo Testamento, es el hecho de que los romanos sólo crucificaban a delincuentes políticos. Desde la época del nacimiento de Jesús, hasta la destrucción final de Jerusalem, hubo docenas de levantamientos contra los romanos. Todos los jefes de esos levantamientos eran llamados “Cristos” por sus secuaces, y todos acabaron crucificados por los romanos.
“Cristo” es la palabra griega que corresponde a la hebrea “mesías”: “el que viene a salvar”. Por ello y otros puntos, ha crecido en los últimos años la certeza de que Jesús fue en realidad un rebelde, un guerrillero que se levantó contra la dominación romana, y que los primeros cristianos, para no sufrir persecuciones, como “subversivos” contra Roma, crearon la leyenda de la personalidad “divina” y no-violenta de Jesús, nombrándolo “mesías”.
No hay que olvidar que el Evangelio fue escrito en ROMA, cuando la persecución contra los hebreos era peor y que los apóstoles salieron huyendo de Israel por cuestiones POLÍTICAS (todos murieron ejecutados por andar alborotando gente).
Un teólogo suizo, Oscar Cullman, acaba de publicar (1972 aprox.) “Jesús y los revolucionarios”, donde demuestra que Jesús era miembro de los zelotas, un partido político ultra-nacionalista que luchaba por la independencia judía.
Esta teoría ha venido siendo corroborada por los fabulosos descubrimientos de los “Rollos del Mar Muerto” a partir de 1947. Se trata de cientos de pergaminos que se hallaban escondidos en cuevas, todos escritos entre los siglos II antes de Cristo y I después de Cristo. Es decir, son de la época más interesante en relación a la Historia de Cristo.
Tanto los rabinos como los jesuitas encargados de traducirlos han sido acusados de demorar la publicación de esos rollos. La razón de la demora es que su contenido es explosivo. Del examen de algunos manuscritos se desprende un cambio radical: que Cristo SÍ era un guerrillero.
La mayoría de los rollos hablan de un personaje histórico, jefe gnóstico que se alzó contra los romanos, fue martirizado y crucificado, y que luego se apareció a sus fieles. Las ideas y frases de ese “Maestro de justicia” coinciden casi por completo con las palabras de Jesucristo.
Aunque en los manuscritos ya conocidos no se menciona a Jesús, sí se habla de un grupo de “nazarenos” y de un tal judas de Gamala, llamado “El galileo”, que operó contra los romanos por el siglo 1 D.C. y que murió crucificado.
Al margen de los Rollos del Mar Muerto los expertos han descubierto que, en las primeras ediciones del Evangelio, a San Pedro se le menciona siempre como “Simón el Zelota”. Esa denominación desapareció en las ediciones posteriores hechas por Roma.
La inquietud en el Vaticano es muy grande por lo que significaban los Rollos del Mar Muerto y el Papa ha ordenado (1972 aprox.) silencio absoluto sobre los manuscritos que están en sus manos. Por fortuna, gran parte de los Rollos quedaron en manos de científicos judíos y no católicos, y su pronta traducción y publicación dirá mucho sobre el verdadero Cristo.
Fuente: Del Río, Eduardo. RIUS. Cristo de Carne y Hueso. Editorial Posada. México. 1972.pp.63-66.
Los famosos rollos o manuscritos del Mar Muerto analizados, por otra parte, por muchos estudiosos que han tomado la tarea como una investigación científica, desechando preconceptos impuestos por dogma religioso alguno, lejos de perjudicar a la imagen histórica o del Jesús histórico, para ser más precisos, hacen mucho más interesante su prédica cuando se corrobora que su mensaje hacia los gentiles, contradiciendo a la ortodoxia farisea de la época, es una estrategia que amplía la base de sustentación para la lucha contra la dominación romana. A este punto se refiere concretamente “La dinastía del Santo Grial” cuando refiere:
Simon Mago (o Zebedee) era la cabeza de los Magos Manasseh occidentales, una casta de filósofos samaritanos que apoyaban la legitimidad de Jesús. Simón fue un empedernido defensor de la guerra contra Roma. Como Apóstol de Jesús, fue el más prominente en términos de status social. También fue un entusiasta comandante zelote, a menudo llamado Simon Zelote.
Los Zelotes eran guerreros que militaban por la libertad de la zona y empecinados en vengarse de los romanos. Para las autoridades romanas, sin embargo, los Zelotes eran simplemente lestai (bandidos).
Otro líder nacionalista de clase alta y de renombre fue Judas, jefe de los Escribas. Los Manuscritos del Mar Muerto fueron creados bajo su tutela y de la de su predecesor, Judas de Galilea, fundador del movimiento Zelote.
El Apóstol Judas fue la cabeza tribal de la Manasseh oriental y caudillo de Qumran. Los romanos tenían un sobrenombre para él: Judas Sicarius (una sica era una daga curvada para ser aun más letal). La forma griega de este sobrenombre era Sicariote, la cual pasó a ser, previa corrupción, “Iscariote”. Judas era segundo en grado de superiores con respecto a Simón.
Esta revelaciones en lo que respecta a las interpretaciones que deben tener en cuenta la modificación de determinados vocablos cuando son traducidos o transmitidos en forma de tradición oral a una o más lenguas, de culturas a veces, muy diferentes, no revelan sino la importancia de los documentos escritos en Qumran y hallados en las inmediaciones del Mar Muerto.
Uno de los detalles que más llaman la atención es que, para muchos investigadores, la Iglesia debería destacar a los manuscritos como sagrados, en tanto y en cuanto narran la historia en los que fueron los tiempos y los escenarios reales de la fundación de la cristiandad.
Entre las obras citadas el análisis más minucioso y profundo sobre los rollos del Mar Muerto lo constituyen la citada “Bloodline of de Holy Grail” (El Linaje del Santo Grial), y la obra deMichael BAIGENT y Richard LEIGH, El Escándalo de los Rollos del Mar Muerto.
Las Revelaciones que hacen temblar al Vaticano. Colección “Enigmas del Cristianismo”, ed. Martínez Roca, 1992.
Ambas aportan revelaciones que producirían un cambio revolucionario en el dogma hasta hoy sostenido y es justamente la citada en este informe en el primer párrafo, la que traduce una serie de vocablos que dan a la historia bíblica un cambio esencial en cuanto a lo que se ha enseñado por siglos respecto del origen dinástico de Jesús, su vida, su lucha y sus enseñanzas. (En la revista Calabazas, una publicación literaria que comenzará a publicarse el mes entrante se reproducirá el total de la trascripción para una mayor comprensión de los argumentos científicos de la obra).
La Polémica por demás extensa continúa con los avatares de la comisión de estudio, controlada por el Vaticano, que hasta hoy sigue manteniendo un misterioso silencio sobre los rollos del Mar Muerto.
Trailer de la película española El Discípulo(la historia jamas contada de Jesús)
De niño, Jesús asiste a la muerte de su padre, José, en un enfrentamiento con las tropas romanas. Años más tarde se convierte en el discípulo predilecto de Juan Bautista, líder de un grupo de macabeos que anuncia la llegada inminente del Reino de los Cielos, cuya primera consecuencia es la expulsión de los invasores romanos. Cuando Juan es decapitado, Jesús se pone al frente del grupo y organiza el asalto al templo de Jerusalén. De esta manera, los mismos hechos conocidos de los Evangelios adquieren un carácter completamente distinto. El proyecto está basado en los últimos estudios realizados por investigadores de talla internacional, lo que enmarca a la película en un contexto histórico más real, a la vez que se dota al personaje de Jesús de una nueva perspectiva sobre su vida.




Esta es la caricatura de un colega,(Jorge Vila,el dibujante de Galaxer)hace un tiempo atrás un caricaturista español que no recuerdo el nombre le habia hecho este regalo.La idea era hacerle un banner nuevo para su blog y pensé en incluir este dibujo, pero coloreado.


